El pasado 11 de diciembre, varios grupos vinculados con Al Qaeda entraron en el suburbio de Adra y acabaron con la vida de empleados públicos y personas de diferentes grupos minoritarios que apoyan al presidente Bashar al Assad.
El Ejército sirio se desplazó a esa zona e inició una ofensiva para recuperar el suburbio. Desde entonces el lugar pasó a ser un punto de continuos enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes.
El Gobierno sirio denunció en dos cartas dirigidas a la ONU que en la masacre a manos de los "terroristas" murieron más de 100 civiles.