En enero de ese año la mujer, de 48 años, fue arrestada y detenida durante dos horas en el aeropuerto internacional de San Francisco, lo que les impidió a ella y a su hija de 14 años embarcar en un vuelo con destino a Hawái. Los oficiales de la Agencia de Seguridad de Transporte (TSA) le dijeron que su nombre figuraba en la lista de terroristas.
Posteriormente le dijeron que se trataba de un error y se le permitió viajar. No obstante, dos meses después del incidente, no pudo regresar a Estados Unidos desde Malasia, su país natal, porque el Departamento de Estado de EE.UU. le revocó el visado amparándose en la ley antiterrorista.
Ahora el juez Alsup ha revelado que el Gobierno violó los derechos de Ibrahim y admitió que la mujer no representa una amenaza para la seguridad nacional. Expresó también que debe volver a permitírsele la entrada a EE.UU., pero no ordenó su readmisión al país, ya que, según el magistrado, tomar este tipo de decisiones es competencia del Gobierno.
Alsup dijo que el error inicial se debió a que el agente del FBI Kevin Kelly, quien estaba investigando a Ibrahim por razones que el Gobierno no va a revelar, "malinterpretó las instrucciones" a la hora de rellenar un formulario federal y "marcó las casillas equivocadas", por lo que la mujer acabó en la lista terrorista.