El oso ruso "duerme con un ojo abierto" ante el escudo antimisiles de EE.UU.

Las explicaciones de Washington sobre el reforzamiento de su escudo antimisiles en Europa como una defensa contra Irán no son más verosímiles que hace 10 años, según el analista geopolítico William Engdahl.
Ante los recientes esfuerzos de Rusia para intermediar en una resolución de la crisis de armas químicas en Siria, así como para ayudar a solucionar el conflicto sobre el programa nuclear iraní, el Gobierno de Obama sigue cercando a Rusia con bases antimisiles.

"Lo que no nos dicen los políticos occidentales es que esta medida acerca al mundo más que nunca a una guerra nuclear causada por un error de cálculo", resaltó el experto.
Lo que no nos dicen los políticos occidentales es que esta medida acerca al mundo más que nunca a una guerra nuclear causada por un error de cálculo  

La semana pasada comenzó el despliegue de destructores estadounidenses del escudo antimisiles de la OTAN en España. El 11 de febrero el primero de los cuatro destructores que se trasladarán a la zona, el USS Donald Cook, dotado del sistema de radares Aegis y de misiles interceptores, atracó en la base de Rota, que es nominalmente encabezada por un mando español pero completamente financiada por EE.UU. y cuenta con personal naval y marines estadounidenses.

Desde los primeros días del Gobierno de George W. Bush en 2001, el sistema global antimisiles continúa en la agenda del país norteamericano. Seis meses antes del 11-S el entonces presidente Bush pronunció un discurso sobre las razones para el desarrollo del escudo. En su alocución desmintió que el sistema antimisiles estuviera orientado a contener la potencia bélica de Rusia.

"Hoy en día Rusia ya no es nuestro enemigo", dijo. A cambio, aseguró que serviría como protección contra los posibles ataques nucleares de las llamadas naciones terroristas o "Estados canallas", como Irak, Irán o Corea del Norte.  

"Varios expertos internacionales reaccionaron señalando que dichos países no disponían de las capacidades de transporte indispensables para ataques de ese tipo. Tampoco las tienen ahora, según la inteligencia estadounidense", recalcó Engdahl.

Supremacía nuclear 


El analista mencionó varios informes oficiales militares de EE.UU. que, según dijo, indican, sin dejar lugar a dudas, que Washington ha realizado, desde el colapso de la Unión Soviética, una política deliberada e inquebrantable que le dirige hacia la supremacía nuclear y la consecución de la capacidad de dominación militar global absoluta.

Como ejemplo, recordó una entrevista que concedió a 'The Financial Times' en 2006 la entonces embajadora de EE.UU. ante la  OTAN, Victoria Nuland –la misma persona que se vio en el centro de la atención mediática este mismo mes por su discusión telefónica sobre Ucrania-, en la que expresó que EE.UU. buscaba una "fuerza militar desplegable globalmente" que funcionaría en cualquier parte: desde África a Oriente Medio.
Cada peldaño hacia la finalización del escudo antimisiles acerca la posibilidad de un primer ataque nuclear de Rusia contra Turquía, Bulgaria, Polonia, la República Checa y, desde este momento, España así como contra los silos estadounidenses, incluidos los supuestamente instalados en Alemania  

Según indicaron en aquel entonces varios expertos en estrategia nuclear, el despliegue de una defensa mínima antimisiles proporcionaría a EE.UU. la capacidad de ganar una guerra a cualquier nivel armamentístico, incluida una guerra nuclear.

En abril de 2006, los autores Lieber y Press señalaron en un artículo que elaboraron para la revista 'Foreign Affairs' las consecuencias de un despliegue antimisiles en Europa.  

"Si EE.UU. lanzara un ataque nuclear contra Rusia [o China], el país en cuestión se quedaría con solo un pequeño arsenal sobreviviente o con ninguno en absoluto. En ese momento, incluso un sistema de defensa de misiles relativamente modesto o ineficiente podría ser suficiente para ofrecer protección contra cualquier ataque de respuesta", indicaron los autores.

Concluyeron que por primera vez en unos 50 años EE.UU. estaba al borde de alcanzar la supremacía nuclear.

"Posiblemente EE.UU. pronto podrá destruir los arsenales de largo alcance de Rusia y China con un primer golpe", escribieron.

Engdahl acentuó que pese a las protestas reiteradas de Rusia, Washington desarrolla bases antimisiles en Turquía, Bulgaria, Polonia, República Checa y otros países.

"Cada peldaño hacia la finalización del escudo antimisiles acerca la posibilidad de un primer ataque nuclear de Rusia contra Turquía, Bulgaria, Polonia, la República Checa y, desde este momento, España así como contra los silos estadounidenses, incluidos los supuestamente instalados en Alemania", concluyó el experto.

El analista recordó que el ministro de Defensa polaco, Radek Sikorski, negoció en 2007 el despliegue de misiles interceptores estadounidenses en Polonia.

A día de hoy, el ahora canciller polaco Sikorski, junto Victoria Nuland, la subsecretaria de Estado de EE.UU. para Asuntos Europeos, está desempeñando un papel clave en los esfuerzos por separar a Ucrania de la zona de influencia rusa.

"Lo que no entienden claramente es que si el oso ruso está durmiendo, lo hace con un ojo abierto", resaltó Engdahl.