Aviones desaparecidos, un puzle en el mar: las catástrofes aéreas más misteriosas

La desaparición del avión de Malaysia Airlines con 239 personas a bordo no es el primer drama aéreo que ofrece más preguntas que respuestas. Para barajar hipótesis de esta catástrofe es necesario repasar los mayores accidentes de aviación.
Aunque en los últimos días se han encontrado combustible y escombros cerca del lugar donde se cree que pudo estrellarse el avión, análisis posteriores han demostrado que no pertenecían al aparato de Malaysia Airlines. Tras más de tres días de intensiva búsqueda por mar y aire con la participación de expertos de varios países aún no hay datos concretos. Los primeros informes sacaron a la luz dos pasaportes robados y un misterioso billete comprado por un iraní en Tailandia, pero puede que esto no tenga ninguna relación con lo sucedido. De momento, las autoridades no descartan un atentado terrorista.

El debate acerca del destino de la aeronave en el mar de China puede durar años o décadas si se tiene en cuenta que los grandes desastres de aviación supusieron un complicado rompecabezas para los investigadores. Para comprobar si las catástrofes del pasado sirven de guía para resolver la reciente misteriosa desaparición del avión repasamos algunos de los mayores accidentes aéreos de los últimos años.

Air France, 2009: 228 muertos

Es quizás el caso más parecido al de Malaysia Airlines. En el 2009 el vuelo 447 de Air France que salió de Río de Janeiro con destino a París desapareció en el océano Atlántico, sin dejar una señal de auxilio, con 216 pasajeros y 12 tripulantes a bordo. Las autoridades de Brasil pusieron a la Fuerza Aérea del país a realizar una búsqueda intensiva en el lugar donde se creía que pudo haber caído la aeronave. A pesar de que en los primeros días se avistaron los posibles restos del avión, posteriormente se demostró que estos no pertenecían a dicho vuelo.

En los primeros meses de búsqueda se recuperaron más de 40 cuerpos además de numerosos objetos, todos provenientes, según posteriores confirmaciones, del avión siniestrado. El hecho de que los restos y cadáveres no presentaran quemaduras reafirmaba la hipótesis de que el avión no explotó.

La caja negra del aparato fue localizada solo dos años más tarde y los investigadores tardaron un año más para averiguar la causa del accidente. Según ellos, el siniestro se produjo debido al congelamiento y al consecuente fallo de los tubos que indican la velocidad de la nave, más una combinación de errores humanos.

Accidente en Nueva York, 1996: 230 muertos

El Boeing 747 de Trans World Airlines que despegó del Aeropuerto Internacional JFK, en Nueva York, con destino a Roma explotó y se estrelló minutos después de despegar, causando la muerte de las 230 personas que iban a bordo. Después de una investigación de cuatro años, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de EE.UU. (NTSB, por sus siglas en inglés) determinó que la causa más probable del accidente fue una explosión de combustible inflamable en un depósito provocada por un cortocircuito. No obstante, el reporte advertía que no había absoluta certeza en sus conclusiones.

Hasta la actualidad abundan las teorías de conspiración que estiman que la causa fue algo más nefasto, como una bomba en el avión o el lanzamiento de un misil. Estas teorías alternativas hicieron que el año pasado, casi dos décadas después del accidente, la NTSB se sintiera obligada a organizar una rueda de prensa haciendo hincapié en que no hay pruebas de radar, restos físicos ni testimonios de testigos que puedan explicar un ataque con misiles o bombas.

Como consecuencia de la investigación, se elaboraron nuevas normas para las aeronaves con el fin de evitar explosiones en los depósitos de combustible.

Egypt Air, 1999: 217 muertos

El Boeing 767 de Egypt Air, en su ruta de Nueva York a El Cairo, se estrelló en 1999 poco después de despegar. Como resultado de la colisión, las 217 personas que iban a bordo murieron. Después de una investigación de dos años, la NTSB concluyó que el primer oficial en la cabina del avión había provocado deliberadamente el choque mientras el piloto estaba en el baño.

Según la versión estadounidense, cuando el avión empezó a caer en picada hacia el océano el piloto intentó por todos los medios y herramientas posibles poner en vuelo el aparato, pero nada logró hacer. Finalmente el avión se chocó a una gran velocidad a unos 100 kilómetros de Nueva York. Por su parte, las autoridades egipcias reportaron que el avión tuvo un fallo mecánico del sistema de control de ascenso, lo que finalmente provocó el accidente, y descartan que el primer oficial del vuelo causara el accidente.

En catástrofes similares se han encontrado a menudo más de la mitad de los pasajeros, pero en esta ocasión no se encontró ningún cadáver.