EE.UU., un país con gran experiencia en la exportación de golpes de Estado

Estados Unidos apoya selectivamente el derecho de las naciones a la autodeterminación. Negando la decisión de la población de Crimea de reunificarse con Rusia, Washington respalda el golpe de Estado en Kíev. Y no hay nada nuevo en esa actitud.
La situación actual en Ucrania tiene algo en común con la de Colombia, según James Petras, analista político y profesor emérito de la Universidad de Binghamton, Nueva York.

La parte común es el papel desempeñado por EE.UU. en lo que está pasando en ambos países, sugiere en su artículo publicado en la página web del Centro de Investigación sobre la Globalización, con sede en Montreal.
Occidente financió la desestabilización en Ucrania, un lío a las puertas de Rusia  

"Los dos caminos a la construcción del imperio del siglo XXI a través de intermediarios se manifiestan en la toma violenta del poder en Ucrania por una junta apoyada por EE.UU. y en los resultados electorales de Álvaro Uribe en Colombia", dijo Petras . 

"Imposibilitando procesos democráticos y reformas populares pacíficas y derrocando a gobiernos independientes elegidos democráticamente, Washington hace que las guerras y los levantamientos violentos sean inevitables", agregó.

EE.UU. ha tenido una larga historia de injerencia en los asuntos de Colombia, empezando por alentar la separación de Panamá a principios del siglo XX.

En aquel entonces EE.UU. fue capaz de negociar condiciones favorables para la creación del canal de Panamá. El ejemplo más reciente fue en 2013, cuando 'The Washington Post' reveló que la CIA ayudaba activamente al Gobierno colombiano a rastrear y matar a líderes guerrilleros.

Llamando a Rusia a no  intervenir, Washington ha mostrado activamente su apoyo, primero, a los manifestantes en Kiev y luego al Gobierno golpista.
No hubo golpe de Estado en los últimos 150 años de historia de América Latina en el que el Gobierno de EE.UU. no metiera la mano  

La participación de EE.UU. en los acontecimientos en Ucrania no se limitó a la distribución de refrigerios entre los manifestantes o a los gestos de amistad y apoyo. 

"Hemos invertido más de 5.000 millones de dólares para ayudar a Ucrania a alcanzar estos y otros objetivos que garanticen una Ucrania segura, próspera y democrática", dijo en diciembre de 2013 Victoria Nuland, la subsecretaria  de Estado para Europa y Eurasia, en una declaración que provocó varias críticas.

"Occidente financió la desestabilización en Ucrania, un lío a las puertas de Rusia", opina el escritor y activista estadounidense Daniel Patrick Welch. 

El profesor del Derecho Internacional en la Universidad de Georgetown Daoud Jairallah tiene muchos más ejemplos de cómo EE.UU. se entromete en los asuntos internos de otros países. "Oriente Medio es un ejemplo", dijo a RT.

"Lo que se conoce como Primavera Árabe es un método de autodestrucción, en el que los objetivos políticos se consiguen a medida que se destruyan a sí mismas las sociedades", comentó el profesor.

Se cree que una gran cantidad de golpes de Estado tras la Segunda Guerra Mundial han sido apoyados por EE.UU., como los de Irán en 1953, Guatemala en 1954, el Congo en 1960, Vietnam del Sur en 1963, Brasil en 1964 y Chile en 1973. América Latina siempre se ha considerado un objetivo primordial de EE.UU.

"No hubo golpe de Estado en los [últimos] 150 años de historia de América Latina, en el que el Gobierno de EE.UU. no metiera la mano", afirmó el difunto presidente venezolano Hugo Chávez en una de las entrevistas que concedió a RT.

Un chiste popular que refleja esa situación dice así: "¿Por qué nunca se producirá un golpe de Estado en EE.UU.? Porque no hay embajada estadounidense en Washington".