Los manifestantes lanzaron consignas antigubernamentales y llamaron a la gente a boicotear las compras y a cerrar las tiendas en señal de protesta. Los agentes de policía antidisturbios trataron de dispersar la protesta con gases lacrimógenos, enfrentándose a los participantes de protestas con "productos químicos", en medio de una "brutal represión", según medios locales.
Desde 2010 Grecia está sumida en una aguda crisis de deuda y las protestas contra las medidas de austeridad implementadas por la UE y el FMI para estabilizar la situación se suceden. El descontento popular se nutre especialmente de los alarmantes niveles de paro, los más altos en la Unión Europea.