Los hinchas habían avanzado solo 300 metros cuando la Policía hizo acto de presencia y exigió a los participantes a la marcha que se dispersaran.
Atacados con bengalas por los manifestantes, los agentes de seguridad empezaron a usar gases lacrimógenos y cañones acuáticos.
La mayoría de los hinchas pertenecían a los tres grandes clubes estambulitas: el Galatasaray, el Fenerbahçe y el Beşiktaş.
Los oponentes del nuevo sistema aseguran que este permitirá a las autoridades acceder a sus datos personales y violar su privacidad para poder controlarlos.
Muchos de los hinchas se han comprometido a boicotear los eventos deportivos mientras esté vigente el sistema electrónico.
A partir de ahora los aficionados al fútbol deberán poseer tarjetas electrónicas prepagadas para entrar en los estadios.
Según la Federación Turca de Fútbol, el nuevo sistema contribuirá a contener la violencia y el vandalismo en las instalaciones deportivas.