El cambio climático, otro factor desestabilizador en Irak y Siria

Una sequía asoladora azotó la mayor parte de Siria y el norte de Irak durante el pasado invierno, la temporada que normalmente es la más húmeda del año.
En las montañas del este de Turquía, donde nacen el Tigris y el Éufrates, el volumen de precipitaciones fue la mitad de lo normal.

La región conocida como el Creciente Fértil vio una de las sequías más severas en varias décadas.  

La sequía se está convirtiendo en un fenómeno habitual del paisaje árido, debido a una tendencia impulsada por el calentamiento global. La última gran sequía en esta región tuvo lugar entre 2006 y 2010.

Si se considera junto con otros factores complejos, el calentamiento y la falta de agua para el riego de la tierra cultivada también influyen en la desestabilización de Siria.

Antes de que la guerra civil estallara allí, algunos agricultores ya abandonaban sus campos secos e iban a las ciudades para protestar por la situación. 

Un estudio publicado en la revista 'Science' el año pasado reveló un fuere vínculo entre las altas temperaturas y la instabilidad política, como guerras civiles, disturbios y violencia étnica, aunque se desconocen las causas que relacionan ambos factores.

Otro estudio vinculó la deshidratación con el descenso de la capacidad cognitiva y los elevados niveles de ansiedad. 

Una serie de informes de la ONU publicados a principios de este año revelaron que el calentamiento global está desestabilizando los Estados naciones y que Siria no ha sido una excepción, informa el portal Slate.

Ante los avances de los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) se puede esperar que la sequía también influya en la desestabilización de Irak. 

"Claro que los problemas medioambientales en la región están empeorando la situación. Las organizaciones terroristas podrían intentar tomar el control de los recursos naturales [acuáticos] para ganar influencia y poder", comentó Frank Femia, del Centro de Estudio del Clima y la Seguridad.     

El EIIL ya ha utilizado diques como herramienta de guerra, amenazando a la producción agrícola y de electricidad en las zonas que se encuentran río abajo en territorios de Sirira y del norte de Irak.

 

Años de conflicto militar en Irak ya han dejado las tierras desoladas. 

"Después de los conflictos, los asuntos de desarme, las reformas políticas y las relaciones interétnicas son cruciales. Pero si la agenda no incluye el asunto de la gestión de recursos naturales, la situación es propensa a una nueva desestabilización", dijo Femia.  

El Gobierno iraquí ha anunciado que 2014 será el Año del Medioambiente, priorizando la restauración de las tierras degradadas durante el conflicto. Solo queda esperar que no sea demasiado tarde.