El control del agua se ha convertido en un arma táctica del Estado Islámico

Analistas de seguridad en Londres y Bagdad dicen que el control de los ríos y las presas se ha convertido en un arma táctica importante para el Estado Islámico y podría ser la clave para el resultado del conflicto en Irak y Siria.
Michael Stephen, director adjunto del centro de estudios del Instituto Real de Servicios Unidos en Catar, dice desde la capital iraquí (Bagdad) que los ríos, canales, presas, y plantas de desalación son ahora todos los objetos militares en la región semiárida que experimenta regularmente una extrema escasez der agua, informa 'The Guardian'.

"Estamos viendo una batalla por el control del agua. El agua es ahora el principal objetivo estratégico de todos los grupos en Irak. (…) Si usted controla el agua en Irak, tiene un control sobre Bagdad y puede causar grandes problemas. El agua es esencial en este conflicto", explica el experto.

Los rebeldes islámicos del Estado Islámico (antes EIIL) ahora controlan la mayor parte del curso superior clave de los ríos Tigris y Éufrates, de los que todo Irak y gran parte de Siria dependen para alimentos, agua e industria, indica el medio. "Las fuerzas rebeldes se dirigen a las instalaciones de agua para cortar el suministro hacia el sur mayormente chiita de Irak", considera el experto Matthew Machowski, investigador de seguridad en Oriente Medio en la Universidad de Queen Mary de Londres (Reino Unido). "El control del suministro de agua es de importancia fundamental. Córtelo y creará una gran crisis de saneamiento y salud", prosigue.

Otro objetivo importante de los militantes es la masiva presa de Haditha en la provincia iraquí de Al Anbar y sus obras hidroeléctricas en el Éufrates, con la que el Estado Islámico podría controlar la mayor parte de la electricidad de Irak.

Lo mismo pasa en Siria, donde el aumento de las temperaturas y una de las sequías más largas y más severas en 50 años han sido identificados como factores de desestabilización política en el país, según los especialistas. Los rebeldes del Estado Islámico recurrieron a las tácticas de control del agua para dominar la ciudad de Alepo capturando en noviembre de 2012 la presa de Tishrin en el Éufrates, a 90 kilómetros al este de la ciudad.