Analista: ¿Se creará una Al Qaeda europea en Ucrania por las políticas de EE.UU.?

Las intervenciones de EE.UU. en conflictos de otros países suelen resultar en la escalada del terrorismo y Ucrania no va a ser una excepción, sostiene el analista político ruso Alexandr Rogers.
Para argumentar tal conclusión, el analista presenta una revisión de la política exterior de Washington en su columna en el portal 'Polémica'.

Afganistán

Si en los años 1970 Afganistán estuvo desarrollándose rápidamente y los afganos estudiaban ingeniería y medicina en las universidades de la URSS, hoy en día sus jóvenes van armados y se dedican al narcotráfico, puntualiza Rogers. Según él, esto es consecuencia de que en su momento EE.UU. quiso debilitar a la Unión Soviética.

Washington dirigió una amplia ayuda financiera a los muyahidines afganos a través de los servicios secretos pakistaníes y les suministró armamento. Aún más: les estableció en Pakistán numerosos campos de entrenamiento con ayuda de organizaciones islamistas internacionales. Una de estas organizaciones fue Maktab al-Khidamat, fundada en 1984 por Osama bin Laden. A partir de 1987 Maktab al-Khidamat empezó a organizar campos en el territorio afgano. En 1988 Bin Laden creó Al Qaeda y en 1989 los dos grupos se unieron. Respondiendo en su momento a las críticas sobre haber financiado el establecimiento de Al Qaeda, EE.UU. argumentó que su ayuda iba a otros 'jugadores' y que los partidarios de Bin Laden en aquel entonces era un grupo poco numeroso para tomarlo en consideración.

Libia

Libia bajo Muammar Gaddafi fue uno de los Estados más ricos del norte de África. Tras la operación militar de la OTAN liderada por EE.UU., el país quedó dividido en diferentes grupos rebeldes con quienes el Gobierno central libra una guerra permanente. Los arsenales del país cayeron en manos de los yihadistas y se desperdigaron por todo el norte del continente y Oriente Medio, y con esas armas se han perpetrado numerosos atentados y secuestros masivos en la región.

Irak y Siria

El resultado final de la campaña militar en Irak y del apoyo a los rebeldes en Siria ha sido el establecimiento del Estado Islámico. Esta milicia yihadista ya controla una región que se extiende desde la ciudad de Alepo en Siria hasta las ciudades de Faluya, Mosul y Tal Afar en Irak. Los islamistas persiguen a los creyentes de otras religiones y a los musulmanes que se oponen a seguir la estricta ley sharia. EE.UU. lanzó en Irak una operación área contra las posiciones de los yihadistas, pero en Siria sigue financiando a los rebeldes, asegurando que su ayuda va solamente a las manos de la oposición moderada.

Ucrania

En Ucrania, Washington apoyó a "los defensores de la democracia" que derrocaron al Gobierno de Víktor Yanokóvich y lanzaron la campaña militar contra las autodefensas del sudeste. El director de la CIA, John Brennan, visitó el país. EE.UU. suministra a Kiev tanto equipamiento como dinero.

Mientras tanto, en el país crece el extremismo. Una de las consecuencias fue la tragedia de Odesa, cuando 48 personas fueron quemadas vivas y otras 200 resultaron heridas. El aumento de la influencia de la agrupación extremista Sector Derecho hizo a muchos hablar sobre el renacimiento del fascismo en Ucrania. Fascistas y seguidores de Stepán Bandera, un líder nacionalista ucraniano que apoyó a la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, forman parte del Ejército. El diario británico 'Daily Mail' llegó a encontrar numerosas y escalofriantes semejanzas, al comparar las fotos del este de Ucrania, arrasado por la operación de castigo del Ejército ucraniano, con las imágenes de destrucciones llevadas a cabo por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial en este mismo país (que entonces era una de las repúblicas integradas en la URSS).   

"Ucrania solo empieza a seguir el camino de sumisión a los instructores estadounidenses, pero ya se está convirtiendo en la segunda Al Qaeda", concluye Rogers.