China entra en la carrera mundial por crear naves submarinas ultrarrápidas

La tecnología que permite envolver los vehículos submarinos en una gran burbuja de aire, haciendo que viajen a velocidades supersónicas bajo el agua, ha atraído un enorme interés en todo el mundo, y ha causado también cierta controversia.
Hace pocos días se dio a conocer que científicos chinos habían dado un enfoque innovador para mejorar esta tecnología denominada supercavitación, que también está siendo desarrollada por varios países.

El avance consiste en aplicar un aditivo líquido a la superficie de la nave, permitiendo que el submarino entre en el estado de supercavitación más fácilmente y mejorando su maniobrabilidad, según dijo Li Fengchen, profesor en el Instituto de Tecnología de Harbin.

Si bien el concepto puede sonar increíble para muchas personas, China no está sola en la búsqueda de la tecnología de supercavitación. Rusia, EE.UU., Alemania e, incluso, Irán han llevado a cabo pruebas de naves supercavitantes, según publica 'China Morning Post'.

El torpedo VA-111 Shkval, desarrollado por la Unión Soviética durante la guerra fría, fue el primer proyectil submarino en emplear esa tecnología y era capaz de alcanzar velocidades de más de 370 km/h. En 2005, los medios alemanes informaron que un grupo de investigadores había desarrollado un sistema de misil submarino llamado Barracuda, que supuestamente podía viajar a velocidades de hasta 800 km/h.

Estados Unidos comenzó a desarrollar la tecnología hace al menos dos décadas. En 2011 una compañía de New Hampshire, Juliet Marine Systems, anunció que había desarrollado el primer prototipo de barco de supercavitación del mundo que era capaz de viajar sobre y bajo la superficie. La tecnología utilizada en su barco furtivo prototipo, con nombre en código Ghost, permitió que el buque redujese la fricción del agua por un factor de 900 y viajar bajo el agua sin ser detectado a velocidades de hasta 96 km/h. Irán afirmó que probó con éxito su primer torpedo de supercavitación, llamado Hoot, en 2006.

En teoría, las naves supercavitantes podrían alcanzar la velocidad del sonido bajo el agua, o alrededor de los 5.800 km/h, según el Instituto de Tecnología de California. Pero todavía hay muchas barreras que superar y la tecnología actual no permite que se alcancen tales velocidades.

Mientras que el avance logrado por los científicos chinos puede permitir estar un paso más cerca de los anhelados viajes bajo el agua a ultravelocidad, hay muchos problemas técnicos por resolver antes de que puedan hacer que sea una realidad.