A finales de agosto, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, anunció que Rusia había remitido una nota a la Cancillería ucraniana informando que Moscú preparaba un segundo convoy humanitario destinado al sureste de Ucrania.
El primer convoy humanitario ruso llegó el 23 de agosto al sureste de Ucrania, región que se encuentra al borde de una catástrofe humanitaria tras cinco meses de intensos combates entre las autodefensas y el Ejercito ucraniano. Un total de 280 camiones llevaron a la región alimentos, ropa y artículos de primera necesidad.
Los camiones permanecieron varios días en la frontera ruso ucraniana ya que la parte ucrania retuvo la entrega.