Las cinco peores derrotas de la historia militar de EE.UU.

En la memoria de las naciones se graban tanto las victorias formidables como las derrotas catastróficas. EE.UU. no es una excepción: junto con los éxitos militares el país vivió fracasos completos, recuerda el analista militar Robert Farley.
"¿Cuáles fueron las batallas más desastrosas para EE.UU. y qué impacto tuvieron en el país?", se plantea el experto militar Robert Farley en un artículo para 'National Interest'. El autor afirma concentrarse en batallas concretas sin discutir los pros y los contra de las decisiones estratégicas que llevaron al Gobierno a la participación en las guerras respectivas.

La invasión de Canadá

En 1812 se desató un conflicto militar entre EE.UU. y el Reino Unido y sus colonias. EE.UU. intentó apoderarse de la parte norteña del continente, considerando a Canadá como un rival débil incapaz de ofrecer mucha resistencia. Esta teoría resultó catastróficamente falsa.

Lo que debería ser una rápida guerra victoriosa se convirtió en una guerra defensiva en la que EE.UU. trató de detener el avance de las fuerzas británicas y canadienses en su territorio. La derrota se debió a la sobrestimación de sus fuerzas, la falta de soldados experimentados y la débil comunicación entre los ejércitos estadounidenses.

En consecuencia, el Reino Unido mantuvo sus posiciones en América del Norte y Canadá conservó su independencia de EE.UU.
 

La batalla de Antietam

El general de los Estados Confederados de América Robert Edward Lee invadió Maryland con su ejército en 1862 con la intención de apoyar una rebelión y fortalecerse su posición en este estado. El presidente Abraham Lincoln se hizo con los planes detallados de sus posiciones y ordenó al general George McClellan –que tenía un ejército superior– que derrotara al enemigo.

La batalla resultó en una victoria pírrica. A pesar de todas sus ventajas e inteligencia, las pérdidas relativas de McClellan fueron mayores que las de Lee. El combate se cobró más de 22.000 vidas en ambos campos. A pesar de ser expulsados, finalmente, de Maryland, el Ejército de los Confederados siguió estando activo y continuó la resistencia durante otros tres años.
 

La operación Drumbeat

Cuando Alemania entró en guerra con EE.UU. en diciembre de 1941, la Marina y las Fuerzas Aéreas estadounidenses carecían de cualquier defensa antisubmarina. Además, los militares estadounidenses tardaron mucho tiempo en adaptar nuevos métodos en este capítulo, debido en alguna medida a la rivalidad interna entre las dos ramas del Ejército.

En consecuencias, las pérdidas de los buques de EE.UU. se duplicaron en los primeros seis meses del año 1942. El Reino Unido envió de manera urgente a sus especialistas a EE.UU., pero el país tardó bastante tiempo en introducir medidas antisubmarinas y perdió muchos buques, cargos, tiempo y dinero.
 

La ofensiva en el norte de Corea

Tras la exitosa defensa de Pusan y la victoria en Ichon, EE.UU. y sus aliados surcoreanos pensaban la guerra contra Corea del Norte y sus aliados chinos se ponía a su favor. Suponiendo que la URSS se abstendría de una acción militar directa, el alto mando de EE.UU. decidió lanzar una audaz ofensiva a pesar de las advertencias de China.

Resultó que EE.UU. subestimó considerablemente las capacidades del Ejército de China. La contraofensiva expulsó a los estadounidenses del territorio norcoreano y el frente, tras intensos combates y grandes pérdidas por ambas partes, se estabilizó en lo que últimamente se convertiría en la zona desmilitarizada de Corea.
 

La disolución del Ejército iraquí

El 23 de mayo de 2003, tras el fin de la invasión estadounidense, se ordenó la disolución de Ejército de Irak. En aquel momento los argumentos favorables a la disolución se basaban en el miedo ante el hecho de que los miembros del partido de Saddam Hussein, el Baas, carecían de entrenamiento y de capacidad de combate.

Pero esta decisión no contó con la importancia y el respeto que tenía la carrera militar en la sociedad iraquí. Tras disolver los destacamentos, EE.UU. borró instantáneamente 80 años de la tradición militar del país, eliminando la autoridad del Ejército y acabando con la sucesión profesional.

En consecuencia, el Ejército 'renovado' de Irak fracasó enormemente en su lucha contra los yihadistas del Estado Islamico, y ahora es el mismo EE.UU. el que se ve obligado a combatir esta amenaza.

Esas derrotas provocaron la caída de la nación, ya que EE.UU. las superó todas hasta hoy en día. En cualquier caso costaron a los estadounidenses "mucha sangre, dinero y tiempo", concluye Farley.