Las balas funcionan gracias al espeso casquillo que carga una bala de plomo a una pulgada de profundidad. Así, la fuerza de la explosión se transpasa del cuerpo de plástico de la pistola a este cartucho, realizando la función de otro cañón de metal con más resistencia.
Crumling asegura que se puede hacer este tipo de pistola con cualquier impresora 3D, pero que las balas se producen individualmente. Es un trabajo complicado y minucioso, pero posible de realizar en casa, dice. Asimismo, requiere materiales baratos por lo que el arma no resulta muy cara.