Otro Viernes de la Ira que deja en Siria decenas de víctimas

Unas decenas de manifestantes murieron durante la jornada de protestas del viernes en diferentes localidades de Siria, según informaron organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Unas decenas de manifestantes murieron durante la jornada de protestas del viernes en diferentes localidades de Siria, según informaron organizaciones defensoras de los derechos humanos.

El grupo opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos señaló hoy que al menos 62 manifestantes murieron en Siria durante la jornada de protestas antigubernamentales que se llevó a cabo en un nuevo Viernes de la Ira, tras las oraciones musulmanas.

Los 33 "mártires civiles" fallecieron en Deraa, en el sur del país, 27 en la ciudad de Homs, uno en la ciudad portuaria de Latakia y uno en Etleb, en el norte, según la ONG.

Durante la jornada de ayer, decenas de miles de personas desafiaron al régimen sirio en distintos puntos del país. En Damasco alrededor de 10.000 personas protagonizaron la mayor manifestación en la capital siria desde el inicio de la revuelta hace seis semanas. Varios grupos de la oposición denunciaron que las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes y lanzaron gases lacrimógenos para dispersar las protestas.

Desde el lunes, las tropas sirias se han desplegado en la ciudad sureña de Deraa, el corazón de la revuelta siria. Los ataques de las fuerzas de seguridad se han cobrado ya, contando las víctimas de hoy, un centenar de muertos. Desde esa localidad han llegado vídeos de aficionados que muestran tanques en las calles y soldados que disparan contra los manifestantes.

La organización pro derechos humanos también contabilizó siete miembros de la policía y del Ejército muertos en Homs y Deraa. Mientras tanto, la agencia estatal de noticias Sana informó de la muerte de tres policías en Homs y de cuatro soldados en Deraa por ataques de "grupos terroristas". Las restricciones del Ejecutivo sirio a la prensa internacional hacen muy difícil que la información provista por organizaciones no gubernamentales pueda ser confirmada.

La ONU, la UE y EE. UU. sancionan la represión en Siria y Rusia está en contra

El Consejo de Derechos Humanos (DDHH) de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución que condena al Gobierno sirio por usar la fuerza de forma extrema durante las seis semanas de manifestaciones populares.

Tras duros debates, el Consejo, reunido a petición de Estados Unidos, aprobó una resolución sobre Siria. La ONU condena el uso de armas mortales contra los manifestantes y pide enviar una comisión especial para la investigación. Así, el documento prevé que una misión del ente multilateral investigue la situación en el país árabe.

La resolución del DDHH fue apoyada por 26 de los 47 miembros del Consejo, mientras nueve de ellos se declararon en contra y hubo 12 abstenciones. EE. UU. y sus aliados europeos en el Consejo votaron a favor de la resolución de la ONU sobre Siria, a la que se sumaron algunos africanos y latinoamericanos, como México y Uruguay; mientras el 'no' vino de Rusia, China -ambos miembros permanentes del Consejo- y dos países latinoamericanos: Cuba y Ecuador, entre otros.

"La situación en Siria no supone una amenaza para la paz y la seguridad internacional", ha argumentado Alexánder Pankin, representante ante las Naciones Unidas de la Federación de Rusia, que se opone tradicionalmente a este tipo de resoluciones por considerarlas una injerencia en las políticas internas de los países. Pankin ha advertido del "riesgo de guerra civil" en Siria si hay una interferencia del exterior.

Por su parte Washington, que apoyó la resolución al igual que otros 26 miembros, ha establecido una serie de sanciones selectivas contra Damasco por supuestos abusos de los derechos humanos. El presidente de EE. UU., Barack Obama, firmó una orden ejecutiva que impone estas sanciones contra los familiares del presidente de Siria, Bashar al-Assad, comandantes del Ejército sirio y los servicios de espionaje de ese país.

Además, la Unión Europea ha acordado imponer sanciones contra Siria en respuesta a la violenta represión de las protestas antigubernamentales. Las medidas incluirían un embargo al suministro de armas al país árabe, así como la posible congelación de las cuentas bancarias de la cúpula siria, incluso del presidente Assad.

Mientras tanto, varios expertos opinan que la actitud de las naciones europeas y de Estados Unidos podría ser diferente si se tratara de sus aliados.