Superviviente de la masacre noruega: "prefería morir ahogada que a balazos"

Khamshajiny Gunaratnam fue rescatada por un barco cuando huía a nado del islote Utoya, escenario de la impactante matanza perpetrada por un ultranacionalista noruego el pasado viernes.

Khamshajiny Gunaratnam fue rescatada por un barco cuando huía a nado del islote Utoya, escenario de la impactante matanza perpetrada por un ultranacionalista noruego el pasado viernes.    

La joven de 23 años, oriunda de Sri Lanka, se encontraba en el campamento veraniego del Partido Laborista, cuando un hombre vestido de policía comenzó a disparar de forma indiscriminada contra ellos.

Tras ser rescatada de las frías aguas que bañan la isla, Khamshajiny llegó a su casa y se puso a escribir a vuelapluma lo que sentía en su blog: "En realidad todavía estoy en estado shock. No puedo derramar ni una sola lágrima. No me lo puedo creer: hoy podríamos haber sido asesinados".

La joven confiesa que antes del tiroteo cundió la preocupación entre ellos debido a la información que les transmitió la administración del campamento sobre la explosión en el centro de Oslo. De inmediato todos intentaron localizar por teléfono a sus familiares y amigos. Cuando Khamshajiny se aseguró de que su familia estaba a salvo, respiró con alivio, pero la alegría no duró mucho: a renglón seguido llegaron a sus oídos los primeros disparos.

"De repente vi llegar a todos los chicos, que nos decían que nos escondiésemos en el edificio principal. Corrí hacia allá y me encerré en el baño. Los disparos se acercaban. Yo estaba segura de que se trataba de una broma, pero uno nunca puede estar seguro de nada, como hoy ha quedado demostrado".

Asustada, la joven silenció su teléfono móvil y se lo guardó en el sujetador para no perderlo. Los segundos que transcurrieron a continuación los tachó de "infierno" en su blog.

"Cuando por fin escuché voces de algunos conocidos, salí. Pero aquello no había terminado. Tuvimos que correr hacia la derecha del muelle. Tropezamos con una gran cantidad de arbustos y de rocas enormes. Me hice muchas heridas. No nos separamos, éramos unas 15 ó 20 personas tal vez. Estaba estresada. Matti me abrazó y me tranquilizó".

La joven escribe que lo peor fue cuando se dieron cuenta de que el autor de los disparos era alguien con uniforme de policía. "¿En quién podemos confiar entonces?", se preguntó.

Khamshajiny llamó a la policía y le dio su móvil a su amigo para que pidiera ayuda a través de Facebook a cualquier persona que tuviera un barco en el fiordo.

Nadando hacia la vida

"Los disparos se oían más cerca. Matti dijo que teníamos que nadar. (… ) Trond Agnar apareció de repente. Dijo que muchos habían tratado de nadar, pero que tuvieron que volver porque el agua estaba demasiado fría, la costa demasiado lejos, y que era demasiado difícil. Pero ¿sabes una cosa? Prefería morir ahogada que a balazos”.

Khamshajiny se quitó la camisa y comenzó a nadar. Le resultaba muy pesado desplazarse con los pantalones mojados, así que se desprendió de ellos también.

"Matti me salvó. Dijo e hizo lo que había que hacer. Cuando había nadado un tramo Matti dijo: 'Kamzy, ahora no mires hacia atrás. Debes mirar hacia delante y pensar que la costa es tu objetivo'. Oímos disparos todo el rato, y todavía estoy sorprendida de que ni yo ni Matti fuéramos alcanzados". La distancia que separa el islote de la costa es de unos 500 metros.

Un barco les lanzó un chaleco salvavidas pero incluso ya dentro del barco la joven reconoce que no se sintió a salvo: "No me sentía segura en absoluto".

Una vez en la costa les ofrecieron atención médica, y les dieron toallas, ropa y bebidas calientes."¿Quién pudo hacer algo así? Volar edificios gubernamentales en Oslo y matar a futuros políticos del Partido Laborista que se encuentran en un campamento de verano en Utoya. ¿Qué mal hemos hecho?".

"¿Cómo pudo hacerle lo que le hizo a mis amigos de la AUF? Esto parece tan surrealista. No lo entiendo. No lo entiendo", se mortificaba la chica.

El doble atentado perpetrado por Anders Behring Breivik -con una explosión en el centro de Oslo seguida de la matanza de Utoya- se cobró la vida de 93 personas y dejó cerca de un centenar de heridos. Dieciocho personas se encuentran en estado crítico.

Según las leyes noruegas el terrorista se enfrenta a una pena máxima de 21 años de cárcel.