Se registra un 'boom' de conejos en Suecia

Es agradable observar a los conejos que viven en los parques de la ciudad, pero, según señalan las autoridades de Estocolmo, que están combatiendo una plaga de conejos en los parques suecos, es más agradable aún utilizarlos como combustible para calentar las casas.

Es agradable observar a los conejos que viven en los parques de la ciudad, pero, según señalan las autoridades de Estocolmo, que están combatiendo una plaga de conejos en los parques suecos, es más agradable aún utilizarlos como combustible para calentar las casas.

Se propuso convertirlos en biocombustible o servirlos en restaurantes, pero ninguna de estas soluciones goza del agrado de los activistas de los derechos de los animales.

Los controladores de plagas matan a miles de conejos cada año, pero ahora quieren llevar a las mascotas a las plantas térmicas para incinerarlas y convertirlas en biocombustible.

“Pienso que mucha gente cree que los conejos son simpáticos, lindos y adorables y no quiere que se conviertan en combustible. Hay otras maneras de solucionar el problema,” dice Djurens Ratt, una activista de los derechos de los animales.

El problema es que los habitantes de Estocolmo no los quieren lo suficiente como para hacer otra cosa. Los conejos que viven en los parques son ex mascotas abandonadas por los dueños que se aburrieron de sus pequeños amigos. Se multiplican incontrolablemente en ausencia de los depredadores naturales y toman las zonas verdes de la ciudad.

Según las compañías energéticas, si la matanza es inevitable, la solución que ellos aportan es la mejor. “Cuando hay bacterias, hongos y enfermedades involucrados en el asunto, es mejor matar a los animales en vez de correr el riesgo de propagación de bacterias”, dice Gustav Melinde, de la Asociación Sueca de Bioenergía.

En la vecina Finlandia la infestación de conejos está tratada de otra manera. Las plantas se pulverizan con unas sustancias químicas con el fin de hacerlas inatractivas para esta plaga afelpada.

Sin embargo, el chef del restaurante “Chez Dominique”, que está de moda, cree tener una idea mejor. “El conejo original urbano es verdaderamente bueno. Sabe a pollo”, asegura Hans Valmaque.

Así, existe un problema y muchas soluciones, aunque ninguna es demasiado atractiva desde la perspectiva de un conejo.