Memoria de la batalla de Stalingrado, 69 años después

Este 2 de febrero Rusia conmemora el 69º aniversario desde que acabó uno de los episodios más dolorosos de su historia, la Batalla de Stalingrado, que duró 200 días: del 17 de julio de 1942 hasta el 2 de febrero de 1943.

Los rusos lograron defender la ciudad, pero a un costo de unos 1,1 millones de vidas de sus efectivos.

Las celebraciones de la fecha en la propia ciudad que desde 1961 volvió a recibir su nombre original, Volgogrado, son marcadas con la inauguración de la exposición especial, llamada 'Memoria de Stalingrado'. Consiste de documentos y fotos de los ocho meses del infierno sangriento. Entre otros objetos, el público puede ver por primera vez notas codificadas que se mandaban entre sí los altos cargos militares soviéticos con detalles del plan de las principales operaciones durante las diferentes fases de la batalla.

Hay también fotos de archivos privados que muestran cómo los ciudadanos construían barricadas y trincheras  para detener al enemigo. Hasta el último momento, los habitantes estaban seguros de que la ciudad no sería ocupada. Hasta el 23 de agosto, solo un cuarto de la población (445.000 personas) había abandonado Stalingrado. El resto, durante el primer mes de resistencia tenaz, consiguió preparar más de 2.800 kilómetros de obras defensivas, 2.730 trincheras, 1.880 kilómetros de obstáculos antitanque, lo que permitió detener al enemigo hasta la llegada de tropas adicionales.

La batalla de Stalingrado superó todas las batallas anteriores de la Segunda Guerra Mundial por su duración, la cantidad de participantes y los pertrechos de combate que se usaron: más de 2 millones de efectivos, 2.000 mil tanques, 2.000 mil aviones y 26.000 piezas de artillería.

La derrota de los fascistas en esta batalla cambió la distribución de fuerzas en la arena internacional. Disminuyó la influencia de Alemania en sus aliados y reforzó considerablemente la coalición antihitleriana: si en junio de 1941 esta consistía de 15 países, a finales de 1943 ya tenía 36.

En noviembre de 1943, en la conferencia de los dirigentes de las tres potencias aliadas en Teherán, el primer ministro de Gran Bretaña, Winston Churchill, entregó a la URSS el don del Rey George VI, una espada en honor de la victoria sobre los invasores fascistas. En ambos lados de la hoja de la espada fue inscrito en ruso e inglés: "A los ciudadanos de Stalingrado, fuertes como el acero, en señal de la admiración profunda del pueblo británico". En 1965, cuando la Unión Soviética celebraba el 20 de la victoria sobre los nazis, la ciudad recibió el título de la ciudad héroe.