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La creación de la justicia y la política social para Rusia, según Vladímir Putin

Publicado: 13 feb 2012 08:53 GMT

Vladímir Putin, primer ministro de Rusia y candidato a la Presidencia del país por el partido Rusia Unida, ha publicado un nuevo artículo en el periódico ‘Komsomólskaya Pravda’, en el que habla de una estructura social y económica justa para el país, “la condición principal de nuestro desarrollo

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Vladímir Putin, primer ministro de Rusia y candidato a la Presidencia del país por el partido Rusia Unida, ha publicado un nuevo artículo en el periódico ‘Komsomólskaya Pravda’, en el que habla de una estructura social y económica justa para el país, “la condición principal de nuestro desarrollo estable”. A continuación, reproducimos el texto completo de la publicación.

Rusia es un estado social. Tenemos un nivel de garantías sociales mucho mayor que los países con un nivel equiparable en rendimiento de trabajo y de renta "per cápita". En los últimos años, los gastos del sistema presupuestario en el campo social han representado más de la mitad de los gastos presupuestarios comunes. Tan solo en los últimos años han crecido en absoluto en un punto y medio, y contándolo en el PIB se debe decir que ha subido del 21 al 27%. Ni una sola garantía social ha sido quebrantada en medio de la crisis entre los años 2008 y 2009. Es más, aún en ese período, el salario del sector público ha crecido, han aumentado las pensiones y diversos pagos sociales. Pero nuestro pueblo no está satisfecho con la situación de algunas cosas y su insatisfacción es razonable.

La política social tiene varios objetivos... varias dimensiones. Se basa en el apoyo a los débiles (aquellos quiénes por razones refutadas no pueden trabajar para ganarse la vida), en el mantenimiento del funcionamiento de los mecanismos de ascenso social, en la igualdad en el punto de “inicio” y en el ascenso de cada persona según su talento y capacidades. La eficacia de la política social se mide por la opinión pública. Es ella quien dice si es justa la sociedad en que vivimos.

No voy a hablar de los éxitos logrados... esos están ahí. También los hay en la política demográfica donde se logró alcanzar un avance para mejor. También en el suministro de las pensiones y en la restricción de la pobreza. Hay verdaderos avances en la educación, en la sanidad y en la cultura.

Pero hoy es necesario hablar de los problemas que no se han logrado resolver y de los objetivos que deben entrar en la agenda de la próxima etapa del desarrollo de Rusia.

Primero. Muchos ciudadanos no pueden hacer valer sus conocimientos profesionales y encontrar un trabajo que les permita tener un salario digno y desarrollarse, y ascender en la carrera laboral. Los mecanismos para ascender socialmente funcionan mal y sufren frecuentes interrupciones... empezando por la educación. Este problema se ha agudizado considerablemente en los últimos años cuando la mayoría de los trabajadores jóvenes, que entran en el mercado laboral,  se graduaron de las universidades.

Segundo. La diferencia entre salarios es inaceptable y llamativamente grande. Uno de cada ocho ciudadanos en Rusia todavía vive por debajo del nivel oficial de pobreza.

Tercero. Durante la primera década del siglo XXI ha cambiado drásticamente la idea de las necesidades y posibilidades normales en la familia rusa media. Tan solo hace 10 o12 años se trataba principalmente de no caer por debajo de la línea de las necesidades básicas. Incluso categorías sociales enteras, sobre todo los jubilados, se han visto obligadas a vivir por debajo de esa línea. Ahora la mayor parte de la población presenta demandas y peticiones con un estilo completamente diferente. La esfera social no ha tenido tiempo para ajustarse a esto. La población, principalmente la “clase media” (conformada por gente educada con buenos salarios) permanece insatisfecha debido al nivel de los servicios sociales. A pesar del crecimiento de la financiación presupuestaria de la educación y la sanidad, se conserva una baja calidad y eso pese a que no se ha detenido el aumento de los pagos obligatorios en estas esferas. Éstas están lejos de solucionar los objetivos de crear condiciones confortables para vivir.

Cuarto. En las condiciones del considerable descenso de la población en edad laboral y el aumento de la población anciana, es urgente incrementar de forma esencial la eficacia de los gastos sociales. Si queremos conservar y además mejorar de manera solvente la situación, no tenemos otra salida.

Dimensión social de la economía

La población con diferentes vocaciones (empresarios, obreros, especialistas, funcionarios) debe tener un espacio para realizar y desarrollar su potencial. Un lugar para obtener un crecimiento profesional y social.

Primero. Ingeniero, agrónomo, economista, diseñador... cada uno debe trabajar no solo según su especialización sino hacer su carrera profesional. Eso significa siempre desarrollar su cualificación y aprender nuevas tecnologías aplicadas. Al mismo tiempo hay que hacer visible para empleadores la cualificación que tiene cada uno.

Ya en 2006 nos pusimos de acuerdo con las uniones de empresarios de que se harían cargo de la generar cualificaciones profesionales. Lamentablemente, los resultados son muy modestos. En cinco años solo 69 estándares han sido aprobados. Hablando con benevolencia, esto es una gota en el mar. Aparentemente, habíamos sobrevalorado el grado de interés de las grandes corporaciones hacia el sistema nacional de cualificación (abierto para el pequeño y mediano negocio). Esto significa que hay que resolver el asunto como un problema nacional y emplear todos los recursos del estado para ello. Propongo que el gobierno antes de que finalice el 2012 (junto con las asociaciones empresariales y profesionales, y con las principales universidades del país) apruebe el plan nacional del desarrollo de los estándares profesionales y la creación de la base de datos de miembros de las asociaciones de profesionales.

Segundo. En cualquier país los maestros y médicos, científicos y artistas no son solo esqueleto de la “clase creativa”. Estos son aquellos que brindan estabilidad al desarrollo de la sociedad y que ejercen de soporte de la moralidad pública.

Sin duda vamos a aumentar la eficacia de nuestros sistemas de educación y de sanidad. Debemos eliminar las situaciones en las que (por inercia) financiamos instituciones que funcionan sinceramente mal. Pero esta labor se llevaba ejerciendo desde principios de los años 90. Desde esa época se han llevado a cabo las reformas de organizativas y económicas, se han cambiado los sistemas de administración y se han introducido mecanismos de valoración externa. Hasta ahora no se ha llevado a una mejora visible en la educación y la sanidad para el pueblo, y eso es aparentemente porque del análisis siempre se escapaba la motivación de la gente que trabaja en estos sectores.  

Creo que tratar cualquier reforma en estos dos sectores solo se puede realizar si estas reformas proporcionan un pago digno por la labor de los profesionales. El médico, el maestro o el catedrático en sus respectivos empleos principales... deben recibir lo suficiente como para no buscar beneficios aparte. Si no cumplimos con esta condición, todo el esfuerzo de cambiar los mecanismos económicos, de organización y de renovación de la base de materiales de estos sectores... se perderá en la arena.

Administrar de manera eficaz la calidad de la asistencia médica, los programas educativos y las investigaciones científicas solo se puede hacer basándose en la autoridad de la esfera profesional. El restablecimiento de la moralidad profesional, las autoadministración y la autolimpieza de los grupos profesionales es algo con lo que la sociedad tiene derecho a contar (revisando su relación con la comunidad médica, educativa y científica).

El pago a aquellos trabajadores que dependen del presupuesto público debe relacionarse con las condiciones concretas del mercado laboral regional. Porque el hombre compara su salario, no con valores abstractos que se encuentran en la guía de estadísticas, sino con lo que ganan sus vecinos y conocidos; y con que puede ganar él mismo al cruzar de la esfera pública al negocio privado.

Al mismo tiempo, el ascenso mecánico del salario destinado a cada persona... no es eficaz. Hay que calcular en salario de manera mucho más amplia teniendo en cuenta la cualificación y los logros profesionales del empleado. Esto significa que el crecimiento del nivel básico de remuneración debe combinarse con el crecimiento aún más rápido del fondo que estimula aumentos y pagos suplementarios.

Hemos dado el primer paso en conformar un contrato eficaz con los maestros. Y estamos hablando de un millón de personas. A partir de este año los estados de la Federación, con el apoyo de presupuesto federal, deben proporcionar un salario medio a los maestros que no será menor que el que pueda ofrecer el nivel económico medio de la región.   

A partir del uno de septiembre de este año subirán los salarios de los profesores de las universidades estatales hasta el salario medo de la región. Durante el período 2013-2018 el sueldo medio de los catedráticos y profesores de las universidades se irá duplicando y hasta alcanzar un 200% de la media económica. Al mismo tiempo, la remuneración elevada debe otorgarse a aquellos que alcanzan logros científicos y gozan del respeto entre los estudiantes y licenciados. Anualmente la cantidad de estos mejores profesionales irá aumentando, haciendo énfasis en los maestros que lo merezcan y que sean competitivos. Además hay que realizar una necesaria renovación de la plantilla en la educación superior.

Para lograr este objetivo el estado brindará los recursos necesarios mediante el aumento regular de financiación normativa de los programas de educación superior. La responsabilidad concreta por su cumplimiento la llevarán a cabo los rectores de las universidades. Esto estará incluido en sus contratos.

Analógicamente, en unos años el sueldo se elevará poco a poco hasta alcanzar un nivel óptimo en los salarios de los maestros de las escuelas superiores, generales y profesionales, de los artesanos de la educación de producción y otro tipo de pedagogos, de doctores y enfermeros, de los científicos de la Academia Rusa de Ciencias y de los centros científicos estatales, así como de los empleados de las instituciones culturales. Al mismo tiempo, para los doctores y empleados científicos el objetivo para 2018 será el mismo que para los maestros de la escuela superior: un 200% del salario medio por la región.

La realización de este objetivo va a requerir recursos considerables: en total hasta 1,5% del PIB al año. Es importante usar las reservas internas de los sectores, y en concreto restablecer los programas y organizaciones ineficaces. Esta reorganización debe producir al menos un tercio de los recursos necesarios para tal fin.

Por último, el salario debe pagarse no por el hecho de pertenecer a una institución concreta, sino por realizar una verdadera inversión en los ámbitos de la ciencia, la educación, la sanidad y la cultura, además de por brindar concretos servicios a la sociedad y a los ciudadanos. Para los dirigentes de las universidades, instituciones médicas y científicas financiadas por el presupuesto, introduciremos (según las anteriores decisiones acerca de las corporaciones estatales) la obligación de declarar los ingresos.

Tercero. Un problema, no menos notable, es la cualificación y autodeterminación social de los obreros, que son la espina dorsal de cualquier economía.

Hace mucho que acabaron los tiempos en los que ellos podían tener un nivel bajo de vida y de educación para ejercer su labor. El trabajador contemporáneo es una persona responsable y conocedora de la reglamentación técnica básica. En la actualidad y en medio de unas condiciones en las que  las empresas competentes renuevan constantemente sus tecnologías y cuando las mercancías de baja calidad se retiran rápidamente del mercado... la cualificación del obrero, su horizonte intelectual, su orgullo profesional y su capacidad de seguir estudiando y formándose se han convertido en los factores principales de la competitividad.

Pese a esto, varios propietarios y gerentes de empresas siguen comportándose como si fuera el principio del siglo pasado. Como si se pudiera seguir actuando así en el mercado, ahorrando en los obreros. Entre los años 2004 y 2010 en la economía aumentó significativamente la cantidad de trabajadores que se encargan de supervisar las condiciones que no responden a las normas higiénicas en un 17%. El peso específico de tales puestos de trabajo aumentó del 21% al 29%.

Hay que estudiar, junto con los sindicatos, la posibilidad de ampliar legalmente la participación de los trabajadores en la administración de las empresas. Tal participación se practica, por ejemplo, en Alemania. Allí se realiza a través de los, así llamados, consejos de producción. En nuestro caso, entre sus competencia podrían ubicarse las de organización diaria del trabajo del grupo (desde los horarios hasta creación de un plan social en caso del cierre de algunas producciones) y también la de elevar la cualificación de los trabajadores.

El mercado laboral entre los trabajadores cualificados... necesita serios cambios. Hay que crear la posibilidad del ascenso social dentro de diversas profesiones. Hay que reconstruir en Rusia la aristocracia laboral. Para el año 2020 se debe constituir no menos de un tercio de trabajadores con cualificación. Eso son unos 10 millones de personas (25 millones si los unimos a las familias).

Los obreros formados deben incluirse en el sistema nacional de cualificaciones profesionales, valorando su nivel profesional y la obtención de nuevas cualificaciones. Esto no tiene que centrarse solamente dentro de unas empresas, como de facto sucede en la actualidad. Esto aumentará sus posibilidades dentro del mercado laboral, elevará su movilidad y como conclusión, también se notaría en sus ganancias.

Cuarto. Nos ocupamos de manera insuficiente de las posibilidades que el mercado presenta a nuestros ciudadanos (sobre todo a aquellos que tienen los mismos talentos y deseos de trabajar y ganarse la vida, pero que tienen problemas con la integración en las relaciones laborales cotidianas). Son ante todo aquellas personas con capacidades limitadas (discapacitados físicos, inválidos, personas con deficiencias en su vista u oído... y muchos más).

En los últimos años hemos tomado una serie de medidas para estimular a los empleadores a que se hagan con los servicios de personas con sus capacidades limitadas. El gobierno, junto con las organizaciones sociales interesadas, están valorando la eficacia de esta medida hasta el año 2012, cuando se adoptarán pasos adicionales en este terreno, si son necesarios.

En los próximos años hay que crear un sistema para ayudar a cada minusválido que puede y quiere estudiar y trabajar... a encontrar su propio camino para crecer en nivel educativo y profesional. Éste iría desde un programa educacional especial, hasta un puesto laboral adaptado a sus exigencias especiales.

Quinto. Los empresarios hasta ahora no se sienten seguros en nuestra sociedad. Aquí de manera bastante clara se nota la herencia de los años 90. Por aquél entonces, la empresa, por una parte, se relacionaba con un factor de riesgo para la vida. Esto lo creaban los grupos clandestinos no castigados. Por otra parte, a menudo esta herencia se centraba en el reparto de la propiedad estatal. De aquí proviene la incredulidad de muchos ciudadanos respecto a los empresarios y la de éstos respecto a la sociedad y al estado.

Muchos de nuestros ciudadanos hasta ahora consideran que alguna propiedad grande ha sido obtenida de manera injusta y tratan a los grandes empresarios como a personajes mundanos, y no como a generadores y creadores, cuya actividad sirve de motor para el desarrollo del país. Parcialmente las causas de esto provienen del comportamiento de ciertos empresarios.

Se necesita, no solo un historial de éxito, sino un historial del éxito justo (desde el punto de vista de los demás). Hablo de aquel que se gana realizando un trabajo duro, teniendo capacidad de arriesgar y la disposición de asumir la responsabilidad por los demás.

En el negocio ruso ya hay una capa social de gente orientada a realizar cambios. Personas que quieren una nueva forma de vida. Son propietarios de negocios pequeños y medianos. Son gerentes. Son aquellos que se encuentran en los niveles segundo y tercero de la administración. Esta gente reconoce bien la ineficacia del modelo existente para hacer negocios.

La posibilidad para la élite joven de negocios en esta década se basa en la administración del nuevo tipo de corporaciones privadas. Esas que acumularán en el mercado ruso de fondos el dinero de decenas y de cientos de decenas de ciudadanos, iguales a ellos. Estas corporaciones son públicas y ya no tienen un propietario especial, de ahí que sean resistentes a la corrupción y a relaciones con los intereses de los funcionarios.

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En comparación con un aumento general de las ganancias, la ruptura entre los grupos sociales más y menos afortunados está disminuyendo muy lentamente. En nuestro país la diferencia entre ganancias corresponde a la de los EE. UU. y es significativamente más alta que en Europa Occidental. Cierto grado de esta diferenciación de las ganancias en algo natural para una economía de mercado madura, pero la ruptura sobrante se percibe como una injusticia y sirve de fuente de tensión social. Por eso, una de las tareas más importante es disminuir la desigualdad material. Eso se puede hacer mediante una política social más selectiva y eficaz, así como (primeramente) mediante la posibilidad para cada persona de ganarse la vida y garantizarse a uno mismo un nivel salarial suficiente.

Las ganancias del petróleo y gas están penetrando en la economía de manera desigual. Es imposible seguir aumentando la capacidad del gobierno a la redistribución. Estoy seguro de que vamos a aceptar a nuestro país como más justo solo mediante el crecimiento de nuevos sectores, del desarrollo de la industria transformadora, de la agricultura, de los servicios intelectuales y de la modernización del transporte. Lo aceptaremos desde el lugar en el que cada uno se gana la vida con su labor y talento. Además, hay que estar seguros de que el estado va a ayudar a los que no pueden trabajar o por el momento no trabajan.

Pensiones y ayuda social

Un 66% de las familias rusas se benefician de los privilegios y pagos sociales que otorga el gobierno. Hemos logrado aumentar considerablemente el nivel de nuestras pensiones y vamos a seguir aumentándolos para que los incrementos de la prestación no desaparezcan debido al crecimiento de los precios. Al mismo tiempo, tenemos en primera línea el problema de la ayuda a las familias numerosas.

El gobierno toma medidas dirigidas a mantener la aspiración de tener el segundo y los posteriores hijos. Estas medidas, ante todo, se basan en la introducción de la financiación en el período de maternidad posparto. Ya han empezado a dar sus primeros frutos. La natalidad crece y ese es un motivo de alegría. Pero las familias que tienen varios hijos, especialmente si con tres o cuatro, a menudo se enfrentan a la situación en la que la madre no tiene la posibilidad de trabajar, y les resulta difícil dar a sus pequeños lo mismo que reciben sus coetáneos en la condición de hijos únicos. Y teniendo un solo hijo, una familia joven sufre también serias dificultades financieras si los padres no han tenido tiempo para establecerse en su profesión y se ven obligados a alquilar su vivienda.

Es absolutamente intolerable cuando el nacimiento del hijo pone a una familia al borde del umbral de pobreza. Excluir totalmente una situación así es una de las principales tareas nacionales para los próximos 3 o 4 años. Actualmente, las regiones establecen la cuantía de la mayoría de las prestaciones que se otorgan a esas familias con hijos, y en muchos distritos federales esa cantidad es vergonzosamente pequeña.

En 2006 ofrecí un complejo de medidas para estimular el nacimiento del segundo hijo, incluyendo la financiación maternal, que continuamente se está indexando. La práctica de aplicación de tales medidas ha demostrado su efectividad. Hoy en día creo que es posible dar un paso más adelante. Propongo introducir en los distritos federales, donde existen unas negativas tendencias demográficas, la aplicación de una prestación especial para las familias (en las que nazca el tercer y los posteriores hijos antes de que cumplan tres años) por valor de un mínimo vital del niño. Concretamente se trata de un incremento de unos 7.000 rublos mensuales. El presupuesto federal prestará ayuda a las regiones (que introducirán este tipo de prestaciones) hasta el 90% de los medios necesarios en el 2013 con un aumento paulatino de los medios propios de la región hasta el 50% para el 2018. Este solo es el principio. Vamos a ver cuál va a ser la utilidad y la eficacia de este programa. Si todo va bien y las condiciones económicas son favorables, buscaremos la posibilidad de mantener otras regiones. Quiero recordar que unas u otras medidas de apoyo a ciertos grupos de regiones se aplicaban incluso en la Unión Soviética, por ejemplo, para el Oriente Lejano de Rusia.

Espero que las regiones con presupuestos seguros contribuyan a esta iniciativa, asumiendo la mayor parte de los gastos y aumentando la suma de ayuda a las familias.

Pero tales prestaciones no las tienen que recibir las familias donde los padres tienen ingresos altos. Sería correcto introducir el principio de concesión de prestaciones por petición. La familia podría pedir la prestación infantil, si sus ingresos "per cápita" no superan el nivel medio en la región. La prestación se otorgará sin largas comprobaciones preliminares, pero los órganos fiscales analizarán de manera selectiva los ingresos de los destinatarios de los subsidios, prestando atención especial a aquellos propietarios de inmuebles caros. Pienso que lo mismo tendremos que hacer con otros pagos, destinados a ayudar a los más necesitados.

Las pensiones representan uno de los mayores logros y uno de los mayores problemas y retos para el país. Hay que decir que gastamos en pensiones más del 10% del PIB  (es un cuarto de todo el presupuesto de la totalidad del “gobierno” (federal y regional). No podemos pararnos en seguir perfeccionando el sistema de pensiones.

Debido a la quiebra económica de los 90, casi no teníamos otra alternativa: debíamos sacar a los ancianos de la pobreza. Voy a recordar el primer año después del comienzo de las reformas: en 1992 la cuantía real de las pensiones bajó a la mitad respecto al nivel del año anterior. Además, después de los débiles esfuerzos de aumentarla, a base de diferentes indexaciones y pagos suplementarios, llegó la crisis de 1998 que provocó una nueva quiebra del sistema de pensiones. No se podía vivir así.

Han sido necesarios más de 10 años para restablecer la cuantía de pensiones. Si el salario y el nivel general de ingresos se restablecieron para mediados del 2000, el completo restablecimiento de la cuantía de las pensiones (respecto al nivel anticrisis de los 90) este sistema ha alcanzado un nivel óptimo solo en el 2010 (gracias a la valorización de los derechos de pensión y a la introducción de pagos adicionales a las pensiones mínimas hasta alcanzar el mínimo necesario para que pueda vivir un jubilado. Es necesario pagar sus deudas. El gobierno ruso ya ha pagado esta deuda respecto a los jubilados.

A menudo surge esta pregunta: ¿para qué el Gobierno ha aumentado las pensiones en el 2009, inmediatamente después de las elecciones presidenciales? Si el gobierno lo hiciera hoy en día, la victoria en las elecciones podría se más fácil, ya que los jubilados acuden a las urnas en las elecciones de forma asidua. Voy a responder a esta cuestión. Lo hemos hecho tan pronto como hemos podido: cuando tuvimos económicamente la primera posibilidad de realizarlo. Todo lo demás habría sido inmoral.

Las pensiones sin duda seguirán creciendo. Al igual que antes, quiero decir que estoy en contra del aumento de la edad de jubilación. Al mismo tiempo hay que tener en cuenta los intereses de los que tienen intención de seguir trabajando al alcanzar la edad de jubilación y quien (al tener buenos ingresos) querría aplazar la formalización de su pensión y aumentar su futura cuantía. En el futuro próximo hay que prever el poder ofrecer una oportunidad así.

Se necesita una nueva política en las pensiones para la clase media. Su rumbo debe basarse en prestar a la gente las oportunidades más amplias de poder elegir, de una manera responsable, las variantes para solucionar sus problemas vitales. Éstas se alcanzarán con ayuda del gobierno y en colaboración con él, pero no solo con las fuerzas de éste.

Esto implica en primer lugar el desarrollo de una parte acumuladora del sistema de pensiones. Hay que admitir que todavía no funciona bien. La rentabilidad de las acumulaciones de pensión no es muy alta, y como resultado su atractivo es bajo. Entretanto, cuando falta esta parte acumuladora, es poco probable que se logre disminuir la inadmisible brecha entre los salarios de los típicos representantes de la clase media y las pensiones que ellos reciben después de terminar su actividad laboral. El gobierno puede y debe prestar a cada ciudadano en la vejez los medios necesarios para tener una alimentación normal, medicamentos, ropa y otras necesidades básicas. Pero si la persona, al recibir altos salarios, no está acostumbrada a restringir sus gastos y no acopia para el futuro ¿Sería realista exigir que el gobierno le conserve ese estilo de vida después de su jubilación? Si no hay parte acumuladora, eso solo se puede hacer a costa de los pagos de todos los que trabajan. Pero la proporción de la cantidad de los que trabajan y los jubilados en un futuro próximo disminuirá considerablemente.

Al mismo tiempo, está claro que uno no puede confiar simplemente en sus ahorros. Cuando se trata de las prestaciones de las personas por jubilación, el Estado debe no simplemente garantizar la integridad de los ahorros de las pensiones, sino que también debe preocuparse por su ingreso constante. Y en caso de necesidad, complementarlos con los propios recursos del Estado.

La educación y la cultura

Nuestro sistema educativo tiene que responder a los desafíos de los nuevos tiempos. No vamos a rechazar nuestro logro más importante, que es el acceso a la educación. No obstante, tenemos graves problemas respecto a su calidad.

Entre las tareas inmediatas a realizar a nivel nacional quiero destacar las siguientes:

Primero. En el plazo de cuatro años eliminar las esperas para el ingreso en guarderías. Incluso mediante la ampliación de plazas en las guarderías familiares, privadas y corporativas. Es necesario revisar la normativa sanitaria que actualmente obstaculiza el propio desarrollo de la misma y acercar las instituciones preescolares a los lugares de residencia de los niños. Hay que incluir a los organizadores y a los educadores de las guarderías privadas en el sistema de apoyo financiero y estructural dentro de los presupuestos municipales.

Segundo. Garantizar la igualdad en el acceso a la educación. Estamos acostumbrados a que la selección de los niños en las escuelas prestigiosas (y también la competencia correspondiente de sus padres) empiece desde la primera clase. Al mismo tiempo, en varias grandes ciudades se ha formado una serie de escuelas con bajos resultados educativos. En estas escuelas casi no hay alumnos sobresalientes, ni participantes en olimpiadas, sino que se registran muchos niños que sufren dificultades en el marco de su educación, niños cuya lengua natal no es la rusa o tienen problemas de comportamiento. La escuela deja de cumplir sus funciones como integrador social y empieza a reproducir y a consolidar las diferencias sociales.

Los niños no tienen que ser rehenes del estatus social y cultural de sus familias. En caso de que las escuelas funcionen en condiciones sociales difíciles, deberán ser dotadas -y no solamente los colegios y liceos que normalmente tienen que educar a los niños acomodados- de un apoyo especial, tanto metodológico, como profesional y financiero.

Tercero. Durante las últimas décadas el sistema educativo adicional de los niños perdió una parte considerable de los recursos de profesionales y financieros. Solamente la mitad de los alumnos asisten actualmente a actividades extraescolares, y solo la cuarta parte de estos lo hacen de manera gratuita. Otra parte tradicionalmente importante de la socialización, el deporte infantil, sufrió un fuerte retroceso. La cantidad de escuelas y círculos deportivos aumentan, pero frecuentemente están orientadas solamente y con perspectivas al acceso del deporte de élite. Esto ya es causa de una selección prematura y de exclusión infantil.

Es necesario devolver el sistema adicional educativo a la esfera de la responsabilidad estatal, a nivel regional, prestando apoyo en caso necesario a través del presupuesto federal.

El sueldo de los profesores de la educación adicional, cuyo nivel profesional es comparable al del resto de profesores (escuelas deportivas y de arte incluidas), tiene que ser gradualmente aumentado hasta que alcance el nivel del sueldo de los profesores de las escuelas estatales. Como resultado de estas medidas contamos con aumentar hasta en un 70-75% para el 2018 la cantidad de escolares involucrados en actividades extraescolares, siendo al menos de forma gratuita un 50%

Cuarto. Está prevista una renovación seria del programa y de la metodología del funcionamiento de las escuelas, campo en el que, hay que reconocer, hemos retrocedido significativamente. Los nuevos estándares para la escuela secundaria superior deberán garantizar el acceso a 5-6 perfiles educativos para cada escolar que correspondan con sus inclinaciones formativas y sus planes de vida como adolescentes.

Hay que desarrollar nuestros puntos fuertes. Nuestro país tradicionalmente goza de buenas escuelas de matemáticas y academias de ciencias. Podemos plantearnos como objetivo el que nuestra educación escolar en matemáticas sea la mejor del mundo en 10 años. Este hecho dará a nuestro país una ventaja muy seria en el apartado de competitividad.

Quinto. Es la hora de poner orden en la gestión económica. Las becas serán para los que realmente las necesiten, aquellos que no podrían continuar sus estudios sin ellas (y, claro está, que sean aplicados), y tienen que alcanzar para cubrir sus necesidades básicas.

A día de hoy la beca debería subir en unos 5.000 rublos mensuales. Por lo menos, durante los primeros años de estudio, cuando el alumno debe pasar la mayor parte de su tiempo dedicado a su formación, para que no se vea tentado a dejarla por un empleo temporal. Detrás de ello tienen que estar los mismos colectivos estudiantiles. Los estudiantes saben cómo viven sus compañeros, así que será complicado engañarles con certificados falsos de ingresos. No obstante, por supuesto, seguiremos asignando las becas nominativas a los que demuestran resultados destacados en su educación y en el trabajo científico.

Sexto. Seguiremos mejorando el sistema de Examen Único Nacional. Últimamente se oyen muchas críticas al respecto, la mayor parte de las cuales son justas. En muchas regiones del país hay quejas en torno a la trasparencia en su realización y sobre como quedan reflejadas las capacidades y conocimientos reales de los graduados en las escuelas.

Hay que renovar metódicamente y de una manera organizada el Examen Único Nacional, haciendo participar durante su realización a observadores independientes, y defenderlo de abusos y alteraciones, alcanzando con todo esto, el mantener sus cualidades indudables, el núcleo racional.

Me refiero al principio de que la nota sea independiente a la calidad de la educación de los niños y del trabajo de los profesores escolares. Y lo importante, es que los chicos provenientes de lugares rurales, de territorios alejados, y sobre todo de familias con un distinto nivel de vida, tengan la posibilidad de continuar sus estudios en las mejores universidades regionales y federales.

Séptimo. Es imposible ponerse de acuerdo con los que propone reducir el ingreso a las universidades, para que la mayoría de los jóvenes se limiten a estudiar en las escuelas de formación profesional. Estas propuestas no toman en cuenta el estado de ánimo de la gente joven, constructivo y valioso para la sociedad.

Al mismo tiempo, no podemos mantener la situación de que el graduado universitario frecuentemente no encuentre (y habitualmente ni siquiera lo busca) un trabajo correspondiente a su especialización y se mete a trabajar en un campo donde tiene que volver a adquirir habilidades y conocimientos. La causa de ello está en la inadecuación entre la estructura de los puestos presupuestarios de trabajo y la demanda real en el mercado laboral.

Los aspirantes ven esta realidad, por lo que las plazas “sobrantes” presupuestadas las obtienen los que no tienen intención de trabajar de acuerdo con su especialización, y, a menudo, los que no tienen una mínima preparación para ello. Cuando más de la mitad de los estudiantes de la enseñanza presencial, a partir de su tercer año, acceden a las clases parciales, dado que trabajan casi todo el día en un ámbito que nada tiene que ver con su futura especialización, eso quiere decir que utilizamos de una manera ineficaz hasta la cuarta parte de los recursos presupuestarios, destinados a la enseñanza superior: más de 100.000 millones de rublos al año.

Es necesario devolver el prestigio y la alta calidad de la enseñanza superior rusa. Es inaceptable que inscribamos en las plazas financiadas por el Gobierno (incluso en las universidades de ingeniería) a aspirantes que con base en el nivel de sus conocimientos, simplemente no serán capaces de estudiar la especialización elegida. Hay que crear un sistema, que permita que las plazas financiadas sean obtenidas, en su mayoría, por los que gozan de buenos y sobresalientes resultados en torno a las asignaturas elegidas o por los ganadores de olimpiadas.

Los programas educativos en su parte aplicada tienen que realizarse con la participación directa de las uniones de empresarios. Al igual que otros países desarrollados, ya contamos con una manera óptima para la preparación de nuestros profesionales que dominan las competencias aplicadas. Esto es el bachillerato aplicado, que une la enseñanza básica fundamental con la obtención de la cualificación concreta, demandada por el mercado laboral.

Ahora es necesario desarrollarlo paso a paso. Hasta el 2018 la proporción de los bachilleres aplicados tiene que representar al menos el 30-40% de todos los graduados de nuestras universidades.

Octavo. Hay que poner orden elemental en el sistema educativo superior. En el mercado existe una gran cantidad de universidades (las estatales incluidas) que violan directamente el derecho de acceso a los conocimientos sólidos.

El Ministerio de Educación y Ciencia ruso actúa en este sentido de una manera ineficaz. A través de nuestras universidades principales y atrayendo a los científicos de la Academia de la Ciencia rusa y a expertos internaciones, propongo en 2012-2014 realizar un control independiente de todos los programas educativos que conciernen a la enseñanza profesional superior. En primer lugar, en materias de economía, jurisprudencia, administración y sociología.

Las universidades que perdieron el mercado laboral para sus graduados, que no llevan a cabo investigaciones serias, serán anexionadas a las más fuertes que gozan de las colectividades y de una sólida tradición. Este proceso ya está en marcha. El Estado asignará recursos adicionales destinados a la reconstitución de las escuelas científicas y a la preparación suplementaria de los estudiantes de las universidades “anexionadas”.

Noveno. Restablecer el prestigio y la actualidad de la educación en materias aplicadas, poniéndolas en consonancia con las tecnologías concretas que demanda el mercado. Para ello se debe implementar una educación con base en una enseñanza secundaria de pleno valor, que se obtiene en la escuela. Y de esta forma no necesitaremos de 3 a 4 años, como ahora, sino que debemos lograrlo en no más de un año o incluso 6 meses. Para lograrlo será realmente necesario un trabajo intenso de estudios, en los puestos reales, contando con los mejores profesionales como tutores. Además, la persona tendrá derecho a obtener este tipo de instrucción no una vez en su vida, sino en caso necesario, tantas veces le hiciera falta.

Vamos a crear tales centros mediante el esfuerzo común entre el Estado y los empresarios. Los liceos profesionales y los colegios se convertirán en centros de capacitación polivalentes, donde la enseñanza gozará de un juego amplio de tales programas. Por supuesto, hace falta hacerlo con precaución, sin romper las normas formadas que funcionan de una manera eficaz y con las que la gente se encuentra contenta.

Las inversiones en educación serán nuestra prioridad en clave presupuestaria. Ya que se trata no solamente de la preparación de los profesionales en el campo económico, sino también del factor esencial del desarrollo de la sociedad, de la formación de los valores que nos unen. En este sentido el papel de la enseñanza está unido con el rol cultural.

Hay que reconocer que la década pasada la atención al desarrollo cultural fue insuficiente. Aunque no es menos cierto que la demanda para asistir a conciertos y teatros siguió creciendo y, por otra parte, la difusión en Internet de los  bienes culturales también aumentó. Por supuesto, el Estado, a su vez, incentivó bien al arte, manteniendo museos, bibliotecas y otras instituciones culturales. Sin embargo, proporcionalmente, este tipo de actividades estaban atrasadas en comparación con el crecimiento del componente comercial en este campo. Los programas de las cadenas televisivas federales también se han vuelto demasiado comerciales (y muchos dicen directamente “vulgares”).

Lo que vemos como resultado son las líneas divergentes del apoyo financiero y el consumo cultural: la cantidad de museos y teatros ha aumentado desde el 1990, pero el número de visitas ha caído.

Sería incorrecto suprimir con métodos administrativos la actividad comercial en esta materia. Al fin y al cabo la gente elige con su dinero. Pero la misión de la cultura y del arte no se limita a esto y el Estado, junto con los patrocinadores, debe crear las condiciones necesarias para que se realice esta misión.

En primer lugar, hace falta asegurar que cada ciudadano tenga un amplio acceso, sin limitaciones algunas, a los valores de cultura nacional y mundial. El Estado apoyará la formación de bibliotecas públicas digitales, recursos en Internet dedicados a museos y teatros, y adquirirá los derechos para colocar gratuitamente en Internet las películas y espectáculos destacados.

Segundo, las prácticas culturales deben recuperar su posición clave en el entretenimiento. Vamos a desarrollar la actividad artística de aficionados -desde la escuela, donde es necesario establecer la posición de organizador artístico para los niños (que podría ocupar un director, pintor, coreógrafo o músico)- y proporcionar otros recursos necesarios. Es importante que los alumnos aprendan la cultura de los pueblos de Rusia.

En las ciudades grandes y medianas los museos ampliarán de manera gradual sus horarios de trabajo. Las “noches de museos” han tenido éxito en Moscú y otras urbes.

Una atención especial se prestará al funcionamiento de museos, teatros, bibliotecas y círculos creativos en las ciudades pequeñas, donde actualmente se siente el mayor déficit de ocio cultural. El Ministerio de Cultura y las autoridades regionales deben crear y discutir ampliamente con los intelectuales el proyecto del programa estatal para el desarrollo cultural en las ciudades pequeñas.

Tomando en cuenta que una gran parte de las piezas de los museos se ubican en los fondos de reserva, y no en las salas de exposición, hay que crear una base móvil de nuestros museos nacionales que llene las galerías de las ciudades pequeñas y medianas rusas, y permita a muchas personas acercarse a la alta cultura.

Tercero. Va a crecer la partida presupuestaria del sistema de subvenciones para los distintos concursos públicos  destinados a los artistas y colectivos artísticos, incluidos los juveniles. Debemos introducir la práctica de invitar a artistas jóvenes de diferentes países, proporcionándoles becas y condiciones apropiadas para la creatividad y comunicación con los demás. Tales centros internacionales existen en muchas ciudades europeas y permiten no sólo el incremento de la calidad del ambiente cultural, sino también la propagación de la cultura nacional en el mundo. También ampliaremos los programas de becas para los jóvenes artistas rusos, ofreciéndoles la oportunidad de trabajar en otras ciudades y regiones.

En cuarto lugar, la televisión digital permite crear canales especializados nacionales. Necesitamos canales dedicados a la música clásica, al teatro, a las artes visuales y a la arquitectura, así como un canal literario y otro histórico. Y, por supuesto, canales para los niños de varias edades.

La preservación humana

El 2011 fue testigo de la creación de una base legal, nueva en principio, dedicada al desarrollo del sistema sanitario ruso. Esa base debe propiciar un repartimiento más transparente y justo de fondos destinados a fines médicos. Los pacientes tendrán amplias oportunidades de escoger a los médicos e instituciones que les van a atender.

Se tardará varios años en implementar plenamente las oportunidades que ofrece la base legal. Mientras tanto se deberán resolver los diversos problemas a los que se enfrenta la sanidad nacional.

En primer lugar, los pacientes están descontentos con la calidad de los servicios médicos. Esto se debe principalmente a las habilidades de doctores y enfermeras. Además de las medidas destinadas para mejorar la competitividad de los salarios médicos, en los próximos cuatro años es necesario evaluar las calificaciones profesionales de los médicos, acompañándolo con la actualización de los programas de superación profesional. Las asociaciones profesionales de médicos deben desempeñar un papel decisivo en esta evaluación.

Segundo, la posibilidad de mejorar la calidad de los servicios médicos en gran parte depende de medidas de reorganización.

En la mayoría de casos, el tratamiento ambulatorio es más cómodo para el paciente y más barato para el Estado. Nada asombroso que en los países desarrollados, su proporción en los servicios sanitarios sea mucho más alta que en Rusia.

Sin embargo, mejorando y desarrollando el tratamiento ambulatorio, hay que tener en cuenta que su efectividad depende de los fármacos utilizados. Hace falta una bien elaborada hoja de ruta de suministro de medicamentos. De lo contrario, sólo contribuiremos a los intereses de la industria farmacéutica en el extranjero. Hemos adoptado un programa de desarrollo de la industria de producción farmacéutica nacional, de equipos médicos, y hemos asignado para este fin grandes sumas: más de 120.000 millones de rublos. Ahora hay que tomar medidas para organizar el mercado de estos productos y un sistema de información para los consumidores. Eso debe ser el objetivo de los médicos, de su comunidad profesional, y no de los fabricantes de medicamentos y equipos.

En tercer lugar, es imprescindible aumentar la responsabilidad personal de cada uno por su salud. En caso contrario, no habrá dinero que alcance. Actualmente el 80% de la población está lejos de la cultura física y el deporte, el 65% consume regularmente bebidas alcohólicas fuertes o fuma, el 60% se somete a un examen médico sólo en caso de enfermedad. ¡Y la mayoría de los encuestados cree que vigila bien su salud!

En cuarto lugar, la salud es sobre todo la prevención de enfermedades, y el papel clave en este sentido lo debe jugar la promoción de un estilo de vida saludable. Vamos a crear las condiciones favorables para la educación física gratuita en los barrios residenciales y en el lugar de trabajo; combatir el narcotráfico firmemente y con perseverancia, y tomar medidas para reducir el consumo de alcohol y tabaco.

Viviendas

La provisión de vivienda a los ciudadanos de Rusia aumentó en un 40% desde la era soviética, hasta los 22 metros cuadrados por habitante. La proporción de los pisos compartidos se redujo cuatro veces. Pero en comparación con los países europeos y con EE. UU. , la situación que tenemos es muy modesta.

Los precios de vivienda han crecido de manera desproporcionada. Ahora sólo una cuarta parte de la población tiene la oportunidad de construir o adquirir una vivienda nueva. Según expertos, para comprar un piso de 54 metros cuadrados en 1989 uno tenía que ahorrar todo su salario durante 2,5 años, en comparación con los 4,5 años actualmente. (Esto a pesar de que los precios relativos de la mayoría de los productos básicos han caído considerablemente). La menor disponibilidad de vivienda es percibida por muchos como una degradación de la calidad de vida en comparación con los tiempos de la URSS. La falta de perspectivas en este ámbito distorsiona las prioridades de la gente.

Actualmente ayudamos a veteranos, oficiales militares y familias jóvenes a obtener viviendas. Proveemos de nuevas casas a las personas que viven en edificios desgastados y condiciones inhumanas. Hemos evaluado nuestras oportunidades: antes de que acabe este año asignaremos 30.000 millones de rublos adicionales para la vivienda de veteranos. Vamos a continuar y ampliar esta práctica, para que principalmente se beneficien las familias jóvenes con niños.

Pero esto no será suficiente. La clase media debe ser capaz de comprar una casa nueva utilizando la hipoteca como herramienta. Por el momento los préstamos hipotecarios son inaccesibles para más de la mitad de la clase media, particularmente en grandes ciudades, donde los precios de la vivienda son demasiado elevados.

¿Qué proponemos al respecto?

En primer lugar, reducir los costos de construcción, no a cuenta de los salarios y salud de los obreros, sino rebajando los precios de los materiales de construcción, combatiendo el componente corrupto en el sector que hace subir los precios. Hoy en día este sector, literalmente, está ahogado en la burocracia. Probablemente las dos terceras partes de los esfuerzos y costos de las empresas de construcción se gastan en pasar diversos trámites ante las distintas administraciones y no en la organización de la producción.

Introduciremos cambios en el peritaje de proyectos de construcción, ya que hoy en día, muchos proyectos llevan, literalmente, años suspendidos. Los constructores podrán recurrir no sólo al peritaje estatal, sino también al privado. Sustituiremos los trámites excesivos de aprobación y supervisión con una forma de notificación, lo que permitirá a los constructores ahorrar recursos de una manera considerable.

A nivel regional, debemos eliminar los monopolios artificiales implantados tanto por los constructores como por los suministradores de materiales de construcción básicos. En algunas regiones existen monopolios incluso en la arena y grava. Y por alguna razón dichos monopolios pertenecen a familiares y amigos de las personas que previamente gobernaban esas regiones.

En conjunto podemos reducir los precios de la vivienda moderna y cómoda al menos en un 20%, y en algunas regiones hasta un 30%.

En segundo lugar, poner en circulación económica la gran cantidad de territorios, tanto en el marco de la expansión del "radio de aglomeración" en las grandes ciudades, la construcción de la red local de carreteras y infraestructura (según lo escribí en mi artículo "económico"), como consecuencia de su transferencia de la competencia de aquellos departamentos e instituciones donde son un fardo muerto. Aquí no debe haber "vacas sagradas". Al mismo tiempo hay que conceder tierras gratuitamente a los que construyan viviendas y elementos de infraestructura social (a cambio de cierta limitación del precio de venta de las viviendas). El Gobierno presentará un programa pertinente para el otoño de este año.

Tercero. Los costes de la hipoteca deben abaratarse junto con la reducción de la inflación. Deben recibir un impulso los mecanismos de ahorro e incrementarse las sociedades de préstamo inmobiliario alemanas. Hemos iniciado varios proyectos piloto regionales en este campo y vamos a desarrollarlos. Por fin, pondremos en práctica el programa de subsidios hipotecarios para las familias jóvenes, al igual que para los trabajadores del sector público, a quienes el Estado les sufragará la parte concerniente al interés. En eso podrían ser invertidos los recursos liberados después de que finalicemos la edificación de Sochi para los Juegos Olímpicos, de los objetos para el foro de APEC en Oriente Lejano, así como tras el cierre del programa de concesión de viviendas a oficiales de las Fuerzas Armadas.

Cuarto. Mientras se estén ampliando las capacidades de adquirir un piso, hay que formar un mercado civilizado de alquiler de viviendas. En la mayoría de los países de Europa, por ejemplo, entre una tercera parte y la mitad de las familias ‘viven de alquiler’ durante toda su vida y no sufren ninguna incomodidad al respecto. Para ello es preciso estimular la creación de unas empresas especializadas: tanto asociadas con las agencias de edificación, como independientes. Confeccionar unos contratos marco que garanticen los derechos de los inquilinos a largo plazo. Y evitar así que quien renta un piso, sicológicamente ‘viva con las maletas hechas’.

Lo considero importante especialmente porque las viviendas en alquiler accesible es una condición importante para el aumento de la movilidad geográfica de nuestros ciudadanos, de la competición económica entre las ciudades y las regiones.

Para las personas con ingresos reducidos vamos a poner en marcha unos programas de desarrollo de un alquiler de viviendas no comercial.

En conjunto, las medidas presentadas facilitarán resolver para 2020 el problema de la accesibilidad de viviendas nuevas no para una cuarta parte, como ahora, sino para un 60% de las familias rusas. Y hacia 2030 para el 100%.

Hábitat

Un tema especial, sensible para nuestro país son las condiciones de la infraestructura habitacional y comunal. Pagos por los servicios comunales forman una parte considerable y —hay que admitirlo— creciente de los gastos de las familias. Hoy la gente paga más del 90% de lo económicamente razonable, pero no se traduce en un aumento de las exigencias de las empresas del sector. Al mismo tiempo la calidad de muchos de los servicios no se corresponden íntegramente con su precio.

Las informaciones de distintas regiones ponen de manifiesto: el problema es el monopolio local y la ausencia del control sobre los suministradores de los servicios comunales. Hay una incapacidad o un indeseo de las autoridades municipales de crear las condiciones para la competencia en ese mercado. Las personas desprevenidas (ya que siempre sufren más las personas de edad avanzada con ingresos bajos) se ven con frecuencia cara a cara contra una firma monopolista.

Los órganos del poder regional y municipal deben vertebrar que se provean al público los servicios comunales de buena calidad y llevar una responsabilidad real por el incumplimiento de este trabajo. Se consigue subvencionando del presupuesto a una empresa única ‘preferida’ o aplicando esfuerzos a que el mercado de los servicios comunales en tu ciudad atraiga un mayor número de empresas competentes.

Mediante unos esfuerzos comunes es preciso que pongamos orden en la obra pública.

Primero. Es imprescindible una amplia capacitación de los ciudadanos a las bases de la legislación y economía de la obra pública. Hay que respaldar la conformación de una red de organizaciones no gubernamentales que ayuden a los vecinos a organizarse, defender sus derechos, controlar el cumplimiento por las empresas del sector de sus compromisos.

Segundo. Vamos a pasar hacia una norma social fija de consumo de los recursos comunales, lo que permitirá hacer más justificado su pago. Con eso es importante desarrollar las medidas de recompensa para que no sufran los ancianos que quedan solos en un piso grande, siempre que lo hayan habitado más de diez años.

Tercero. Solamente a cuenta del presupuesto y de los pagos de los ciudadanos por los servicios comunales no se conseguiría una modernización de esta rama. Una llave para modernizar la economía comunal es crear unas condiciones favorables para atraer las inversiones privadas en el sector. La tarea del sector privado en la obra pública es realizar proyectos de infraestructura de alta escala y no cargar las mejoras a cuenta de las tarifas. Para eso los precios de los servicios comunales serán establecidos con tres años de antelación y serán contabilizados a partir de una fórmula simple, clara tanto para el usuario, como para el inversor. Lo esencial es que las tarifas dependan de la calidad y el funcionamiento seguro de los servicios ofrecidos.

La preservación de Rusia

En nuestro territorio se concentran cerca del 40% de las riquezas naturales del mundo. Mientras, la población consta un 2% de los habitantes de la Tierra. El sentido de la situación que se rodea es obvio. Al no realizar un proyecto de gran escala y a largo plazo, del desarrollo demográfico, crecimiento de las potencialidades humanas y exploración de nuestros territorios, corremos el riesgo de transformarnos, en el sentido global, en un vacío, cuyo destino será sometido a juicio ajeno.

Hoy unos 143 millones de personas habitan Rusia. Según expertos, con un guión inerte —es decir siendo mantenidas las medidas existentes y en ausencia de unas nuevas— para 2050 la población se reduciría a 107 millones de personas. Si conseguimos formular y realizar una estrategia eficaz e integral de ‘ahorro del pueblo’ la población aumentará hasta los 154 millones de personas. Así, el precio histórico de optar entre la acción y la inacción equivale a casi 50 millones de vidas humanas en los próximos 40 años.

Primero. El apoyo de las familias numerosas. Anteriormente he dicho sobre las medidas de recuperación de la pobreza temporal, vinculada con el nacimiento de un tercer hijo.

En adición a ello debe ser realizado un programa especial de mejora prioritaria de las condiciones de la vivienda para las familias con tres y más hijos.

Serán ofrecidas unas soluciones adicionales para respaldar la ocupación de mujeres con niños. Permitirán acompañar la maternidad con la actividad profesional: un horario de trabajo suave, ocupación a distancia, guarderías infantiles y casas cunas. La mujer que vuelve a trabajar después de la baja por maternidad, debe recibir unas nuevas oportunidades para su graduación profesional y el empresario que la contrata, el respaldo por parte del Estado.

Segundo. Para resolver los problemas demográficos será necesaria, objetivamente, una política de migración ‘inteligente’, fundada en unos criterios precisos, que excluya los riesgos potenciales étnico-culturales y otros. Será preciso asegurar una afluencia migratoria de unas 300.000 personas al año. En primer lugar será a cuenta de invitar a nuestros compatriotas del extranjero próximo y lejano, emigrantes, a unos especialistas foráneos calificados, a la juventud perspicaz para asentarse en Rusia de forma constante.

Ya teníamos en marcha un programa de regreso a Rusia de nuestros ex compatriotas. Propiamente hablando, no funcionó con eficacia. En una nueva etapa del desarrollo del país debemos volver a considerar esta cuestión y elaborar un plan más eficaz y en gran escala de medidas de respaldo de la gente que quiera regresar a su patria histórica.

Hablé (en un artículo sobre la política étnica) que la capacidad de aceptar nuestra cultura, nuestros valores, debe formar como condición principal en todos aquellos que vengan a vivir y trabajar en Rusia. Propongo quitar todas las restricciones para aquellos ciudadanos foráneos que al igual que los ciudadanos rusos quieran ingresar en nuestros centros de enseñanza profesional al aprobar los exámenes y aprender la lengua rusa. Además, simplificar considerablemente el camino hacia la obtención de cédula de vecindad y luego de la ciudadanía de Rusia a los egresados de nuestras universidades que encuentren trabajo conforme a su especialidad.

Debemos construir nuestra política social, económica, migratoria, humanitaria, cultural y de ilustración, ecológica, legislativa alrededor de la tarea de desarrollar las potencialidades humanas de Rusia. Y no para un plazo entre los comicios y otros comicios, sino a largo plazo, en una perspectiva histórica en todo sentido de la palabra.

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El problema clave de la política social de Rusia no es el volumen de los recursos que dirigimos para conseguir las tareas sociales, sino la eficacia, la destinación especial de las medidas que adoptamos. Hay que cambiar la situación en los años próximos, eliminar todas las áreas de desperdicios en el sector social, cuando los recursos se malgasten, se vayan a los que no los necesitan desesperadamente, sino a los que puedan fácilmente sobrevivir sin ellos; cuando, siguiendo una inercia, apoyemos a entidades sin prestar atención al efecto de su funcionamiento para los ciudadanos; cuando pongamos los intereses de los que trabajan en los organismos sociales por encima de los de aquellos para los que sirven.

En la década que vivimos debemos cambiar de situación. Cada rublo invertido en el campo social debe ‘producir una justicia’. Una organización justa de la sociedad, de la economía es la condición principal de nuestro desarrollo firme en estos años.

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