Reino Unido exige a Argentina que pague un préstamo concedido al país en 1979

El Reino Unido quiere que Argentina le devuelva una deuda de 45 millones de libras (71,41 millones de dólares al cambio actual) por un préstamo concedido en 1979 a la Junta Militar argentina que financió, en parte, armamento empleado en la guerra de las Malvinas.

El Reino Unido quiere que Argentina le devuelva una deuda de 45 millones de libras (71,41 millones de dólares al cambio actual) por un préstamo concedido en 1979 a la Junta Militar argentina que financió, en parte, armamento empleado en la guerra de las Malvinas.

Con esa cantidad, el Gobierno de Argentina compró, según el periódico Financial Times, equipos militares y armamento que más tarde utilizó para invadir las Islas Malvinas, en el Atlántico Sur, cuya soberanía se disputan los gobiernos de ambos países.

UK Export Finance, una división del Ministerio británico de Empresa, heredó esa deuda después de que Argentina no pagara el préstamo a los exportadores británicos, asegurado por el Gobierno del Reino Unido.

No obstante, un portavoz del Ministerio británico de Empresa aseguró al citado periódico que el Gobierno de David Cameron "no tiene planes de perdonar la deuda".

Según medios británicos, los bienes que compró Argentina con ese dinero incluían dos helicópteros Lynx y dos buques de guerra del modelo Type 42.

Una organización contra el pago de esta deuda, Jubilee Debt Campaign, quiere que se anule una deuda "que fue concedida imprudentemente a dictadores a sabiendas de que no lo invertirían en desarrollo".

El pasado 2 de abril de 1982 se cumplió el 30 aniversario del inicio de la guerra de las Malvinas entre Argentina y el Reino Unido, que terminó el 14 de junio de ese año con la rendición argentina.

Esa guerra se saldó con la muerte de 255 británicos, tres isleños y 649 argentinos. Según unos documentos que cita el periódico, en 1979 el que fuera ministro de Exteriores, el laborista David Owen, avaló la decisión del préstamo, aunque al mismo tiempo manifestó dudas.

Owen indicó que las dudas se debían al "tamaño de potenciales ventas de armamento a un régimen cuyo historial de derechos humanos es peor que el de Chile" y que podría "llevar a un enfrentamiento contra nosotros por las Malvinas".