Negociaciones atascadas

El dirigente de la Coalición de la Izquierda Radical (SYRIZA), Alexis Tsipras, se niega a asistir a una reunión de los jefes de los partidos líderes helenos prevista para el 14 de mayo, que tiene como fin solucionar el estancamiento de la creación del Gobierno de coalición.
La primera ronda de conversaciones del presidente griego, Károlos Papoúlias, con los dirigentes de los siete partidos que ganaron los comicios parlamentarios el 6 de mayo, que ha tenido lugar este domingo, ha sido un fracaso. La última esperanza de Papoúlias de lograr un consenso que permita formar un nuevo gobierno en Grecia es la reunión de este lunes con la participación de los jefes de los tres partidos líderes -Andonis Samarás de Nueva Democracia, Alexis Tsipras de la Izquierda Radical (SYRIZA) y Evangelos Venizelos del Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK)- con el líder de la Izquierda Democrática, Fotis Kouvelis.

Según dijo optimistamente Evangelos Venizelos tras la primera ronda de negociaciones, aún había esperanza, “aunque limitada”, de alcanzar un acuerdo para formar gobierno. No obstante, la reanudación del diálogo ahora se ve muy complicada puesto que el líder de SYRIZA, Alexis Tsipras, rechazó nuevamente la formación de una amplia coalición de gobierno en Grecia y decidió no acudir a la cita presidencial. "Alexis Tsipras no participará en la reunión de mañana", dijo el portavoz del partido, Nikos Pappas.

SYRIZA que fue la segunda fuerza más votada en las elecciones parlamentarias del 6 de mayo por detrás de los conservadores y adelantando a los socialistas, insiste en que se debe poner fin al “bárbaro programa de ahorro” impuesto a la fuerza por la UE y otros acreedores.

Según declaró Tsipras, los conservadores, socialistas y la izquierda moderada tienen en total 168 escaños de los 300 del Parlamento y pueden gobernar fácilmente sin su partido. Tsipras cree que la petición a su comité de participar en el gobierno es “absurda e ilógica”.

Si Grecia no es capaz de encontrar una solución a esta crisis, el país tendrá que convocar unas nuevas elecciones parlamentarias el próximo mes, prolongando de este modo la incertidumbre política y manteniendo las dudas sobre su futura membresía en la zona euro.