Película de la discordia: ¿La libertad de expresión es más importante que la vida humana?

Mientras manifestantes en casi todo el mundo islámico queman banderas de EE.UU. gritando "Obama, te mostraremos el triunfo del islam", la compañía gigante Google, propietaria de YouTube y con sede en California, se niega a eliminar el vídeo provocador.
Una película que denigra al profeta Mahoma encendió el mundo islámico. El embajador de EE.UU. en Libia fue asesinado junto con otros diplomáticos. El saldo total de heridos en los disturbios asciende a cientos de personas, solo en El Cairo hay más de 200 afectados. A los disturbios desatados en Egipto y que se han propagado hasta Libia, Túnez, Yemen e Irán, ahora también se ha sumado el Líbano y Omán, entre otros. Y ahora la Casa Blanca pide a YouTube que revise si la película antiislam viola los términos de servicio. Pero Google rechazó la petición.
El vídeo escandaloso ya ha sido visto más de 1.200.000 veces. Los usuarios siguen denunciando que el filme contiene materiales prohibidos, pero Google afirma que la película que muestra al profeta Mahoma como estafador, homosexual y defensor de la unión libre y la esclavitud no tiene nada que ver con el odio contra los grupos religiosos.

“Este vídeo -que está disponible ampliamente en la red- está claramente dentro de nuestras pautas y así permanecerá en YouTube. Dada la difícil situación en Libia y Egipto hemos restringido temporalmente el acceso en ambos países”, reza el comunicado.

Más tarde YouTube anunció que restringe también el acceso al video en la India e Indonesia, a fin de cumplir con las leyes locales.

Para el gigante de internet asegurar la libertad de expresión es más importante que evitar que se derrame más sangre en suelo islámico. Así, para Google parece primar el derecho del enigmático autor del filme de denigrar al profeta musulmán, que las exigencias de millones de religiosos, cuya sensibilidad ha sido herida, que piden que el vídeo se retire de circulación.
  Las dudas acerca de la postura de YouTube se agudizan por la existencia de un precedente de hace cuatro años, cuando un vídeo antiislámico fue eliminado para evitar disturbios sangrientos. El 27 de marzo de 2008 se colgó en la red la película holandesa 'Fitna' que acusaba al islam de una filosofía agresiva que causa destrucción en el mundo. Pero al día siguiente, bajo la presión de las críticas internacionales, el administrador del portal nacional Network Solutions cerró el sitio http://www.fitnathemovie.com/, donde se podía ver y discutir la película. Además, el filme fue eliminado de todos los servidores de LiveLeak.
Pero la defensa de la libertad de expresión no se limita en EE.UU. a la negativa a eliminar la película. De momento el autor del filme, identificado como Nakoula Basseley Nakoula, de 55 años y nacido en Israel, es protegido por la Policía estadounidense. Y no se comunica si será procesado por alguna acusación.

¿Libertad de expresión o libertad de insultar?

La Organización de la Colaboración Islámica (OCI) calificó la proyección de la película 'La inocencia de los musulmanes' de una “acción deplorable que incita al odio”. El director del OCI, Ekmeleddin İhsanoğlu, cree que precisamente la publicación de la película es una “violación de la libertad de expresión”.
El muftí ruso y teólogo Farid Hazrad Salman cree que las protestas se iniciaron no por la película en sí misma, sino por una reacción incierta de los gobiernos islámicos que en su mayoría no expresaron su dura condena a la película blasfema. “La gente salió a la calle porque sus estados, muy dependientes de EE.UU. económica y políticamente, no expresan su punto de vista sobre este caso”, dice Salman.
El jefe de la Asociación de politólogos independientes de Tayikistán, Abdugani Mamadazímov, subraya que todas las historias escandalosas que intentan denigrar el islam, como la quema del Corán, las caricaturas del profeta Mahoma y otras, siempre provienen de Occidente.
“La grabación de las películas que insultan al islam y las quemas del libro sagrado musulmán por ciertas personas de EE.UU. son una cosa deseable para ciertos miembros del Gobierno de EE.UU. para realizar su política de dobles estándares”, dice.
“A los que intentan denigrar esta religión al final se les puede volver como un bumerán, como ya pasó con Al Qaeda y el 11-S. De momento EE.UU., que todavía tiene posición dominante en el mundo, sigue ignorando los valores de otras culturas, imponiendo las suyas. Pero esta política inevitablemente debilitará sus posiciones en los estados árabes y el resto del mundo”, opina el experto.