El ámbar: las lágrimas del mar Báltico

El ámbar natural tiene fama mundial por su belleza y propiedades curativas. El hombre descubrió el ámbar y empezó a utilizarlo hace no menos de 6.000 años. Sin embargo, en la época neolítica lo usaban de un modo diferente y más práctico al que se le da en la actualdiad a este material. No había e

El ámbar natural tiene fama mundial por su belleza y propiedades curativas. El hombre descubrió el ámbar y empezó a utilizarlo hace no menos de 6.000 años. Sin embargo, en la época neolítica lo usaban de un modo diferente y más práctico al que se le da en la actualdiad a este material. No había en aquel entonces ni pendientes, ni collares, ni cigarreras de ámbar. El hombre, con su ayuda, encendía el fuego.

En Lituania existe una hermosa leyenda sobre la aparición del ámbar.

La bella diosa del mar, Yurati, vivía en el fondo del océano en un precioso palacio de ámbar. A Yurati no se le permitía amar a un hombre mortal, pues el dios de los rayos y los truenos, Percunas, se lo prohibió. Cuando la bella atrevida se enamoró de uno, Percunas le quito la vida al mortal de inmediato, arruinó el precioso palacio submarino y la ató con cadenas a sus escombros. Desde entonces, la pobre llora hasta hoy día por su amor y sus lágrimas se convierten en el ámbar que puede recogerse en la costa del mar.

Para Lituania el ámbar no es sólo un material que se recoge en las orillas del mar. Es el símbolo con ayuda del cual el país se destaca en el mapa turístico mundial. La palabra ámbar figura en todo: en los nombres de cerveza, hoteles, galletas, festivales de jazz, etc.

Los corresponsales de RT visitaron este peculiar país, uno de los mayores exportadores de ámbar del mundo.

“Mucha gente dice que el ámbar es una piedra. Pero no lo es. Claro podemos decir que es una piedra natural, porque es la resina que salía hace millones de años de los árboles que crecían en el territorio de la actual Escandinavia. Entonces hubo un calentamiento y los pinos empezaron a expeler resina, que era tan líquida que se escurría por los troncos. Luego hubo un congelamiento y la resina se solidificó y ese es el ámbar que vemos ahora”, explica el proceso de la aparición del mineral Regina Makauskene, una empleada del museo del ámbar de Lituania.

 

Desde hace siglos la el hombre usó el ámbar también en la medicina. Hasta el científico romano Plinio el Viejo en su enciclopedia 'Historia Natural' dio las recomendaciones de los médicos de aquella época sobre los métodos para la utilización del ámbar. Había que llevar el collar de este mineral de color de oro en el cuello, como un medio contra los dolores de garganta. El ámbar se consideraba una panacea contra los trastornos mentales, la fiebre, la ictericia y las enfermedades de riñones e hígado.

Nuestros antepasados asimilaron la producción de objetos de ámbar muy rápido. La extracción de este material no es tan difícil. Albertas Petkiávichus, el presidente del gremio de artesanos del ámbar cuenta: “Cuanto hay tormentas, las corrientes marinas sacan del fondo nuevas capas. Así el ámbar llega naturalmente a las costas. Después de fuertes tormentas, pero con un viento determinado, se puede pescar ámbar hasta con redes. Los pescadores suelen hacerlo. Hay gente que vive de esta recolección: saben cuál es el viento que favorece esta pesca y entonces van a la costa”.

 

El mineral es bastante frágil, pero es facil trabajarlo y tallarlo. En tres talleres de Lituania los turistas pueden ver todo el proceso de la creación de joyas hasta el toque final.

Cada año vienen al país miles de turistas de todo el mundo para contemplar los paisajes de la costa del mar Báltico y comprarse souvenirs y joyas del ámbar.

“España es un país más lejano para nosotros, pero los españoles conocen el ámbar y lo aprecian por lo natural y cálido que es. Tiene la propiedad de cambiar la temperatura al rozar la piel. Si se lo aprieta con la mano en seguida adquiere la temperatura de la mano. Es muy grato. Se aprecia además por la belleza, porque cada pedazo es único. Será por eso que se valora tanto”, afirma Petkiávichus.

También se conocen ampliamente las supuestas propiedades mágicas del ámbar. Se considera que protege al hombre del mal de ojo, de las enfermedades y trae la felicidad y hamonía a la familia.