Acusan a Netanyahu de hacer concesiones sobre la cuestión palestina

¿Un político de dos caras? Benjamín Netanyahu, que es conocido en el mundo como el líder del partido derechista Likud, en su país se pinta cada vez más de rojo.
“El Likud es como el autobús en el que viajan los del ala derecha del Parlamento, pero con el conductor a la izquierda, que es Benjamín Netanyahu. Yo por ejemplo estoy en contra del Estado palestino, como la mayoría de los miembros de este Partido, pero Netanyahu obviamente no”, opina Natan Levine, el exvotante de Netanyahu.

En vísperas de las elecciones en Israel, que se celebran el 22 de enero, los votantes centran su atención en los problemas clave, como son las relaciones con Palestina. Y hay partidos que construyen su retórica sobre este fundamento.

 “Hay cosas que nunca pasarán. Los Soprano no volverán a las pantallas, Rami Kleinstein nunca tendrá el pelo a lo afro y la paz con los palestinos nunca será posible”, dijo Naftali Bennet.

Naftali Bennett quien anteriormente fue un fiel aliado de Netanyahu, ahora intenta quitarle los votos. El millonario creó su propio Partido, la Casa Judía y afirma que el  Estado palestino es un suicidio para Israel.

En el país, son muchos los ciudadanos que experimentaron en su propia piel el conflicto con los vecinos. Por ejemplo, Tzvika Shahak, cuya hija murió hace 17 años como resultado de un atentado suicida.

 “No tenemos un líder entre los políticos de derecha o izquierda, un líder que sea bastante carismático para dirigir el país y llevar la esperanza al pueblo. Pero creo que Netanyahu podrá llegar a un acuerdo gracias a la presión internacional”, piensa Tzvika Shahak que preside la Organización para víctimas israelíes del terror.

Pero el político había modificado su modo de hablar sobre este problema, como suponen los analistas, atemorizado por los éxitos de la Casa Judía. Una encuesta realizada un poco antes de los comicios, atribuye 14 escaños a esta formación en el Knesset, el Parlamento del país hebreo, integrado por 120 miembros.
 
 “Lo digo en los términos más claros, el muro de las lamentaciones no es un territorio ocupado. No me importa lo que diga la ONU. Construiremos en Jerusalén porque es nuestro derecho”, declaro el Netanyahu a la cadena israelí, “Channel 2 TV”.

Y las figuras con quienes cuenta el partido del primer ministro se suman a la confrontación. Cuando se trata de conseguir votos, lo que es importante es satisfacer la demanda de la sociedad. Y en el caso de Netanyahu parece que la mayoría, es capaz de modificar la retórica electoral.