El papa Francisco tendrá que corregir los desatinos de Benedicto XVI

Benedicto XVI no fue capaz de cumplir el sueño de Juan Pablo II: viajar a Rusia en visita pastoral. En alguna ocasión Ratzinger indignó a judíos y musulmanes. A continuación les presentamos estos y otros retos que aguardan al papa Francisco.
Nadie esperaba hazañas' por parte del anterior papa, Benedicto XVI, en lo respecta a las relaciones con otras confesiones. Desde el principio se hizo evidente que a sus 78 años no podría competir con su predecesor, Juan Pablo II, que pasó la mayor parte de su pontificado no en el trono papal sino en constantes viajes por todo el mundo.

Sin embargo, Benedicto XVI tal vez haya superado las modestas expectativas depositadas en él: si bien nunca llegó a recorrer tantos miles de kilómetros como Juan Pablo II, no es menos cierto que Ratzinger imitó algunos de los logros de Wojtyla. Y de esta manera deja muchos retos a su sucesor.

Iglesia anglicana


Igual que su predecesor, Benedicto XVI viajó en 2010 a Gran Bretaña, donde se reunió con la reina Isabel II, jefa ceremonial de la Iglesia de Inglaterra. Esto ocurrió 28 años después de una visita similar de su predecesor, que fue la primera de ese tipo en toda historia. Sin embargo, las relaciones entre las dos Iglesias quedaron muy deterioradas tras el llamamiento de Benedicto a los anglicanos a pasarse a la fe católica.

Islam


Ratzinger también emuló los intentos de Juan Pablo II para mejorar las relaciones con el Islam al visitar en 2006 la Mezquita Azul de Estambul y, en 2009, la Mezquita del Rey Hussein en Amán (Jordania). Esas visitas fueron la segunda y la tercera de esta índole en la historia de la institución del papado. La primera fue precisamente durante un viaje de Wojtyla a Siria para visitar la Mezquita de los Omeyas de Damasco, en 2001.

Sin embargo, en la víspera de su visita a Turquía, Benedicto logró destruir casi todos los logros del anterior papa. En 2006, durante una conferencia en Ratisbona, el papa alemán hizo referencia a unas citas del emperador bizantino Manuel II Paleólogo muy poco halagüeñas sobre el profeta Mahoma. Tal como era de esperar, las palabras del Sumo Pontífice causaron una tormenta de indignación entre los fieles del Islam: miles de personas salieron a las calles en muchos países musulmanes para protestar contra Ratzinger. Sin embargo, el conflicto quedó resuelto después de que el papa expresara sus disculpas. 

Judaísmo

Del mismo modo se desarrollaron las relaciones de la Santa Sede con los judíos. Juan Pablo II no solo visitó Auschwitz, sino que en 1986 se convirtió en el primer papa de la historia moderna en visitar una sinagoga. Benedicto XVI siguió la misma política, pero una vez más fue objeto de críticas, ahora por parte de los judíos. En aquella ocasión la indignación la causó su decisión de impulsar la canonización del papa Pío XII, sobre el que todavía se cernía la sospecha de haber colaborado con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Igual de criticado fue en su momento Juan Pablo II, que había reconocido a Pío XII como beato.

Los judíos tienen otras razones para guardar resentimiento contra Ratzinger. En primer lugar, no les gusta el hecho de que en 2007 el papa alemán ordenara reformar la liturgia y permitiera que se oficiara la llamada 'Santa Misa Tridentina', ritual en el que se recita una oración que contiene referencias ofensivas para los judíos.

Además, en 2009 el papa Benedicto XVI anuló la excomunión que hace 20 años dictó su predecesor, Juan Pablo II, contra el obispo inglés Richard Williamson por negar el Holocausto de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Iglesia ortodoxa


La relación que mantuvo Benedicto XVI con las distintas iglesias ortodoxas no difirió mucho de la de Juan Pablo II. Al igual que su predecesor, Ratzinger siguió una política de acercamiento con los ortodoxos, y la mejor dinámica se observó con respecto a las iglesias griega y rumana.

Hubo importantes avances en las relaciones con la Iglesia ortodoxa rusa, traducidas en frecuentes las visitas y conversaciones mutuas al más alto nivel desde el ascenso de Benedicto XVI y del patriarca ruso Cirilo I. Sin embargo, cumplir el sueño de Wojtyla, visitar Rusia, será un reto para el papa Francisco.