Con la llegada de la Pascua -este año es el 4 de mayo- termina la Gran Cuaresma ortodoxa: siete semanas de un estricto ayuno que prescribe la abstención en la dieta de carne, leche, pescado y huevos.
Una vez finalizada la misa, y durante todo el domingo, la gente se felicita con la frase “¡Cristo ha resucitado!", a la que se responde: "¡En verdad ha resucitado!”.
Los platos típicos de la fecha son el 'kulich', un bizcocho esponjoso con pasas y nueces y cubierto por una costra de azúcar, que simboliza la carne de Cristo; la 'pascua', que es un pastel hecho de requesón; y el 'cahor' o vino eclesiástico, que simboliza a la sangre de Jesucristo.
Otra tradición de la Pascua son los huevos pintados, símbolo del comienzo de una nueva vida y del amor. La gente suele decorar con vivos colores huevos de gallina y de madera que regala a sus familiares y amigos.
Es tradicional también la ‘lucha’ con huevos de gallina, aunque no tiene ningún significado religioso. El juego consiste en golpear dos huevos cocidos entre sí y aquel cuyo huevo no se haya roto, gana la partida.