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El miedo a decir la verdad sobre los suicidios en el Ejército de EE. UU.

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El Ejército de EE. UU. se enfrenta a una batalla por la vida y la muerte de sus soldados, -pero no en el frente- no en Irak y Afganistán, pero en las mentes y las almas de los soldados pensando en el suicidio, afirma el periódico The New York Times. El año pasado el Ejército informó de un n
El miedo a decir la verdad sobre los suicidios en el Ejército de EE. UU.

El Ejército de EE. UU. se enfrenta a una batalla por la vida y la muerte de sus soldados, -pero no en el frente- no en Irak y Afganistán, pero en las mentes y las almas de los soldados pensando en el suicidio, afirma el periódico The New York Times.

El año pasado el Ejército informó de un nuevo aumento de los suicidios, y como respuesta exige actualmente a todos los soldados una evaluación online de su desarrollo físico, mental y bienestar espiritual.

Los periodistas estadounidenses creen que la verdad sobre los suicidios es aún peor que las cifras oficiales presentadas por las estadísticas, porque por ejemplo que no incluyen a los familiares fallecidos de los soldados y  los veteranos que acabaron su servicio.

Según Timothy Hsia, columnista de NY Times y ex soldado, varios capellanes que tenían rango militar, decían a los participantes que su ayuda la necesitan no sólo los soldados, que hacen el servicio, sino los que se enfrentaron con el suicidio de un familiar.

Mientras que esta tragedia ocurre más frecuenteme en la Infantería, las otras fuerzas también sufren de este problema, que se extiende muy ampliamente, no sólo entre los que regresan del combate, sino en las academias de servicio.

Por otra parte, el dolor y la tensión emocional de implementación y los suicidios no es solamente el problema de los bajos rangos. Por norma lo sufren también los generales, como el general Carter Ham, comandante general del Ejército de EE. UU. en Europa, quien ha animado a la tropa a buscar ayuda para sus heridas mentales.

La respuesta ha sido rápida y pronunciada. Actualmente éstos deben completar las evaluaciones de riesgo individuales, también están obligados a ver las escenas interactivas de juego de roles en un DVD, que reflejan los problemas emocionales que puedan surgir.

Lo más importante, que dentro del Ejército se ha producido un cambio sustancial en la filosofía de organización en los casos de tensión mental. Actualmente ir a hablar con un cura castrense o un psicólogo ya no es menospreciado. Los líderes también han destacado que la política oficial no debe controlar a todo psiquiatra que ven.

“Cuando mi unidad regresó de Irak por primera vez, no hubo énfasis en la salud mental de los soldados. Entonces y ahora los soldados buscan el consuelo en los capellanes militares. Si los curas de mi unidad no escuchaban a mis compañeros, no hablaban con ellos, la moral de mi unidad hubiera caído en picado. Muchos civiles probablemente suponen que hay muchos psiquiatras, especialmente al ver la notoriedad del mayor Nidal Malik Hasan de Fort Hood en Texas Base y sus disparos allí, en la actualidad existen muy pocos psiquiatras a nivel de unidad”, subraya el autor.

Por ejemplo, las clases de adaptación llamadas ejercicios de 'BattleMind' se ofrecían a los soldados y sus familias. Además, muchos de los cuales tomaron en su unidad parte las actividades al aire libre, como la escalada en roca y el esquí, que eran muy provechosas después del combate.

Pero los comandantes cada semana daban sólo las mismas instrucciones repetidas antes de liberar a sus soldados: "Tenéis que alejaros de las drogas ... sexo sin protección ... la conducción borracho… la violencia física ... ... y asegúrate de que tienes un compañero al lado si vaís fuera de la base".

Ahora, cuando el Ejército sufre del incremento de suicidios, otro elemento ha sido añadido a estas instrucciones: "Si te sientes deprimido y quebrado, hable con alguien. No empine el codo, si usted está pensando en hacerse daño o en suicidarse. Hable con el capellán o vaya al psicólogo".

Encontrar y eliminar los problemas de la raíz de pensamientos suicidas ha sido tan difícil para los comandantes, que les ha confundido mucho. Por fin ellos añadieron este problema a los otros del campo de batalla.

Los expertos no tienen una opinión común sobre el raíz de estos casos, hay varias teorías sobre al aumento de su cantidad. Algunos dijeron que es obviamente el resultado de un estrés post-traumático y el estrés de combate. Otros sugirieron que tal vez la demografía de los militares ahora se refleja en los problemas relacionados con la sociedad en su conjunto, y que las normas de reclutamiento simplificadas hace varios años han exacerbado el problema.

Algunos sugirieron que era un mente social masiva que se difundía sin ser tenida en cuenta por el Ejército y sus intentos por detener los suicidios.

Suicidios militares también han levantado la cuestión de si las familias de estos soldados merecen recibir las cartas de condolencias escritas por el comandante en Jefe.

En el contexto de la antipatía abierta de la sociedad civil, muchos no entienden este problema, que a menudo bromean acerca del síndrome de estrés post-traumático, afirmando que se convirtió en una excusa general para cualquier acción penal o moral.

“En un restaurante, recientemente, he oído a civiles bromeando acerca del síndrome de estrés post-traumático, y cómo uno de ellos afirma que ya combatir el estrés como una excusa general para cualquier mala acción penal o moral. Cuando me enteré de esta discusión Al instante sentí tanto vergüenza como asco".

“Sentía repugnancia por la falta de empatía por estos civiles, y cómo se trivializan la angustia mental y las heridas con que se enfrentan algunos veteranos que regresan”, se queja Timothy Hsia. Por lo tanto muchos soldados, que sobrevivieron en Afganistán y Irak, fallecen en su casa. “Los supervivientes, ya no quieren sobrevivir”, concluye el ex soldado.

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