La ciencia, a la caza de neutrinos 'alienígenas' en los hielos de la Antártida

Si durante décadas los científicos han estado buscando neutrinos del espacio exterior, ahora han logrado encontrar la primera evidencia desde 1987 de neutrinos provenientes de fuera del sistema solar con ayuda de un detector en la Antártida.
La comunidad científica viene preguntándose en los últimos años sobre el origen de los rayos cósmicos, que contienen tanta energía como una bala de fusil en un solo núcleo atómico. Se sabe que los neutrinos de alta energía se originan en objetos como supernovas o agujeros negros que emiten potentes rayos cósmicos.  

Sobre estas bases científicas, grupos de investigadores se consagran en la Antártida a la tarea de detectar neutrinos (partículas subatómicas sin carga y con una masa muy pequeña), una misión complicada si se tiene en cuenta que solo una insignificante fracción de los miles de millones de neutrinos que cada segundo pasan por cada centímetro cuadrado de la Tierra interactúan con la materia.

La mayoría de estas partículas subatómicas que llegan a la Tierra proceden del Sol o de la atmósfera, y solo unos pocos, los de mayor energía, que se originan en nuestra galaxia o fuera de ella, llegan hasta nuestro planeta. Neutrinos de alta energía fueron detectados en 1987 gracias a la explosión cercana de una supernova, pero los neutrinos recién detectados contienen energías un millón de veces superiores.

En abril del año pasado, los investigadores de IceCube detectaron dos fenómenos de neutrinos que los científicos apodaron Bert y Ernie con energías superiores a 1.000 teraelectronvoltios (TeV), muy superior a la de los neutrinos atmosféricos. Un análisis más profundo detectó otros 26 fenómenos de energías que superaban los 30 TeV. Los resultados completos y detallados han sido publicados esta semana en la revista 'Science'.

El físico Francis Halzen, investigador principal del IceCube, señala que el hallazgo es realmente importante debido a que se ha encontrado algo diferente a los miles de neutrinos atmosféricos. "Es el amanecer de una nueva era para la astronomía", indicó el científico, puesto que se podrían revelar secretos de los fenómenos más extraños del Universo.

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