La materia más extraña: descubren cómo 'capturar' el gas más frío del universo

Científicos del Reino Unido han hallado una nueva técnica para medir la materia más fría del mundo, un gas llamado 'condensados de Bose-Einstein' (BEC), utilizando un filtro que anula los efectos de los rayos de luz empleados para medirlos.
Los BEC son un grupo de átomos que se enfrían hasta los 100 nanokelvin sobre el cero absoluto. De acuerdo con los expertos, a esta temperatura los átomos pierden su 'identidad individual' y se comportan como una sola entidad macroscópica, casi como si fueran un 'superátomo'. 

Basta un simple fotón para destruir esta materia, la más fría del universo, por lo que cuando los científicos sacan fotos de los BEC para estudiarlos la luz emitida los destruye y su medición es solo posible durante unos instantes. 

El autor principal del estudio, Michael Hush (de la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido), explica que "incluso la más mínima cantidad de calor puede destruir los BEC. Los investigadores ya demostraron que es posible obtener imágenes de los BEC durante un tiempo limitado sin destruirlo, pero nuestro descubrimiento permitirá obtener imágenes durante un largo periodo, posiblemente de forma indefinida".

"Es como intentar comprobar si el refrigerador funciona, pero sin dejar que escape el frío al abrir la puerta", añade.

De acuerdo con la revista científica 'Live Science', mediante la creación de un nuevo programa informático, los investigadores han descubierto una manera de modificar el trazado del calor que emite la luz de las fotografías y mantener los BEC 'refrigerados', incluso durante largas sesiones de captura de imágenes.
 
Si esta técnica se logra aplicar con éxito en el laboratorio, el proceso podría aumentar el uso de los BEC en la práctica, por ejemplo en relojes atómicos y acelerómetros. 

Asimismo, se espera que una vez que esta teoría se realice de forma experimental, los investigadores sean capaces de reunir mucha más información sobre los BEC y extender su uso en la ciencia fundamental, como en los láseres de átomos para medir con precisión la gravedad y en modelos para el estudio de la emisión de radiación de Hawking desde los agujeros negros.

En el futuro, los militares también podrían servirse de los BEC para detectar submarinos, tanques subterráneos y otras amenazas.