Estudio: el 'turismo suicida' en Suiza se duplica en cuatro años

Especialistas suizos calculan que el número de extranjeros que viajan a su país para morir asistidos por los médicos se duplicó entre los años 2008 y 2012, alcanzando un total de 611 personas de 31 nacionalidades.
El llamado 'suicidio asistido' se encuentra estrictamente restringido en muchos países, pero en Suiza la legislación no lo regula de forma explícita, explican un grupo de científicos en un artículo publicado en 'Journal of Medical Ethics'. Así pues, es en el código profesional de los médicos suizos donde se establece que pueden practicar una eutanasia cuando diagnostican que el paciente está en fase terminal de una enfermedad mortal o cuando su vida se encuentra a un paso del fin.
 
De acuerdo con las estadísticas presentadas en el estudio, la edad de los 611 'turistas suicidas' se situó entre los 23 y 97 años, y casi la mitad de ellos (un 47%) padecía trastornos neurológicos como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal, o la enfermedad de Parkinson. Otra parte de los pacientes (un 37%) sufría cáncer.
 
En cuando a las nacionalidades de las personas que optaron por esta solución, la mayoría provenía de Alemania (268) y el Reino Unido (126). También fueron registrados 66 franceses, 44 italianos, 21 estadounidenses, 14 austriacos, 12 canadienses, ocho israelíes y ocho españoles.

El suicidio asistido consiste en la ayuda o asistencia a otra persona que desea acabar con su vida. En la mayoría de países la legislación lo contempla como un delito punible. La asistencia al suicidio consiste en la entrega del material necesario –habitualmente medicamento–  para su realización. Cabe señalar que, a diferencia de la eutanasia, durante el suicidio asistido la actuación del profesional médico se limita a proporcionar al paciente los medios necesarios para que sea él mismo quien se provoque su muerte.