Un científico ruso gana la lucha contra la senectud

Se ha inaugurado la sexagésima sesión del comité regional de la Organización Mundial de la Salud en Moscú. Y mientras sus participantes discuten cómo prolongar la existencia humana, un científico-inventor ruso parece haber abierto la puerta a la posibilidad de la vida eterna.

Se ha inaugurado la sexagésima sesión del comité regional de la Organización Mundial de la Salud en Moscú. Y mientras sus participantes discuten cómo prolongar la existencia humana, un científico-inventor ruso parece haber abierto la puerta a la posibilidad de la vida eterna.

En la conferencia participan cientos de delegados de 53 estados miembros de la Oficina Europea. Durante los tres días del foro se discutirán los problemas actuales de la sanidad pública.

Uno de los temas claves es el costo de los servicios médicos que afecta a millones de ciudadanos, independientemente del nivel de desarrollo del país. Otro desafío para los sistemas nacionales de salud es reducir la diferencia de esperanza de vida entre todos los países europeos, que en algunos casos llega a unos 20 años.

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, también tomó la palabra durante el foro sobre la contribución de Rusia en la lucha contra las enfermedades infecciosas a nivel mundial.

Al mismo tiempo, el destacado académico ruso Vladímir Skulachov está luchando contra otra amenaza: la vejez. Según el científico, no es nada más que una enfermedad y puede ser curada como cualquier otra. El trabajo de casi toda una vida está a punto de dar sus frutos. Su labor progresiva en la lucha contra el envejecimiento ya se ha ganado el reconocimiento de muchas personalidades en el campo de la bioquímica.

Vladímir Skulachov, miembro de la Academia de Ciencias de Rusia y de la Academia Europea y decano de la Facultad de Bioinformática y Bioingenería de la Universidad Estatal de Moscú, ha dedicado casi cuarenta años a su investigación. Asegura que todavía le faltan aproximadamente dos años más para descifrar por completo el código que frenaría el envejecimiento de las células.

El catedrático explica que la clave para este proceso está en el oxígeno que tenemos en el cuerpo. En el 99% de los casos el oxígeno se convierte en agua inocua, pero el 1% restante se transforma en superóxido, que más tarde pasa a ser una sustancia muy tóxica. Así que el objetivo del científico es encontrar un antioxidante que acabe con este proceso.

Ya en los años 70 Vladímir Skulachov ofreció la idea de sustancias químicas que podrían frenar el proceso de envejecimiento de las células biológicas: los llamados iones de Skulachov. Su más avanzada elaboración, el fármaco SkQ1, ya pasó la fase de pruebas en animales con resultados prometedores. Luego el bioquímico probó él mismo su invento para curarse una catarata. Seis meses después su médico constató la desaparición de la enfermedad oftalmológica. Por ello no resulta sorprendente que ahora una gran cantidad de voluntarios quiera participar en sus ensayos clínicos.

El proyecto 'Los iones de Skulachov' está encabezado por el hijo del científico, Maxim Skulachov, que cursa su doctorado en Ciencias Biológicas en la Universidad Estatal de Moscú. Como éste explica, los científicos ahora esperan convencer a la gente de que una sola píldora es capaz de acabar con muchos problemas de salud ligados al envejecimiento. Entonces, ello puede estar relacionado con la vejez en sí. "Si las autoridades sanitarias nos lo permiten, trataremos de clasificarlo y etiquetarlo como remedio contra la senectud", comenta Maxim.

Si el proyecto llega a realizarse a gran escala, parece claro que las farmacias no dudarán en solicitar enormes cantidades del producto que algunos ya han apodado 'la panacea', un remedio que sirve para curar cualquier enfermedad.