Cuanto más presente esté usted en internet, más oportunidades tendrá de ser contratado por una buena empresa… o todo lo contrario, puede perder todas las posibilidades en un instante pese a una multitud de recomendaciones y un brillante currículum. Todo depende del contenido de sus perfiles en las redes sociales. Antes de subir algo comprometedor, piénselo dos veces. Recuerde que sus jefes 'le observan'.
Con el impacto de las redes sociales cada vez más empresas están implantando la práctica de seguir los perfiles de sus empleados en Facebook, Youtube, Flickr y en los blogs personales.
Una investigación realizada por la revista estadounidense sobre negocios Fast Company revela que si bien antes los empresarios se informaban sobre sus empleados potenciales marcando sus nombres en Google, ahora son más propensos a recurrir a Facebook, Twitter, Youtube y Flickr. El contenido de su cuenta, las fotografías que comparten, la información que suben, los comentarios que dejan… todo puede terminar siendo un factor decisivo para el contrato, al igual que los datos de su currículum y los resultados de la entrevista.
Pero a los jefes no les basta con una breve visita al perfil del pretendiente. Algunos llegan a contratar a gente 'profesional' y pagan por los servicios de empresas especializadas. Una de las compañías que se dedica a investigar a probables empleados es Social Intelligence Corp. (SIC), que ofrece a sus clientes revisar detalladamente los perfiles de los candidatos y seguir la actividad virtual de los empleados de diferentes empresas.
"Creo que nos estamos cada vez más alejando del formato del currículum de una página. Ahora su currículum es la historia de su actividad en internet", considera el titular de SIC Max Drucker. Cuenta que los especialistas de su compañía trabajan 'detectando' el comportamiento indeseable de los 'examinados'. Los criterios de ese comportamiento son definidos por los empleadores.
Además, durante el proceso de investigación buscan características positivas, como contactos y recomendaciones en la red de profesionales LinkedIn, comentarios de expertos en los blogs o ejemplos de trabajo exitoso en fotografías. Al terminar el trabajo, los especialistas entregan al empleador un amplio expediente que revela todos los detalles de la vida virtual del 'investigado'.
La práctica, que va sumando cada vez más seguidores, es muy criticada al mismo tiempo. Los adversarios la comparan con espionaje y apuntan al derecho a la privacidad y al secreto de la correspondencia.
Sin embargo, Max Drucker argumenta que jurídicamente la actividad de su compañía es absolutamente legal, pues recogen sólo aquella información que está abierta para todos y ha sido compartida por el propio usuario.
Lo que no está bien claro es cómo se pueden calificar las calidades profesionales del empleado a base de su actividad virtual. Los expertos afirman que por un lado, una investigación de la información de su cuenta puede dar una descripción minuciosa del candidato, pero por otro lado puede presentar datos sacados de contexto que formarían una percepción incorrecta sobre una persona. Además, advierten que la ausencia de una información 'indeseable' de ninguna manera puede significar que una persona es ideal, sino que probablemente sabe proteger bien su información personal en las redes sociales.

