Genes de enigmático homínido siberiano se detectaron en Oceanía

Especialistas de Rusia, Canadá, Alemania y EE. UU. finalizaron la secuenciación del genoma nuclear de un homínido desconocido. Un fragmento de un dedo de esta criatura fue hallado en 2008 en la cueva Denísova, en Siberia, por antropólogos del Instituto de Arqueología y Etnografía del Departamento

Especialistas de Rusia, Canadá, Alemania y EE. UU. finalizaron la secuenciación del genoma nuclear de un homínido desconocido. Un fragmento de un dedo de esta criatura fue hallado en 2008 en la cueva Denísova, en Siberia, por antropólogos del Instituto de Arqueología y Etnografía del Departamento Siberiano de la Academia Rusa de las Ciencias. De momento, a estos homínidos les llamaron “denisovanos” por el nombre del lugar del hallazgo.

Los científicos estudiaron la falange petrificada, que resultó pertenecer a una hembra, posteriormente denominada la "mujer X". Según los resultados del análisis del material genético, esta criatura, que habitaba en Asia Central hace 38.000–40.000 años atrás, tenía considerables diferencias genéticas, tanto de los neandertales, así como de los hombres modernos. En abril del 2010, se informó de que el análisis llevado a cabo en Leipzig, Alemania, había revelado que las tres especies tuvieron un antecesor común hace un millón de años, antes de que el hombre actual se separara de los neandertales.

El reciente estudio del genoma nuclear de cerca de tres mil millones de “letras”, realizado en El Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig bajo la dirección del famoso antropólogo Svante Paabo, permitió precisar estos datos. Ahora, los investigadores sostienen que el ADN del homínido desconocido está más cerca del ADN del hombre de Neandertal que del hombre moderno. Además, la separación de las secuencias de neandertales y denisovanos se produjo alrededor de 640.000 años atrás.

La variante secuenciada de los denisovanos fue comparada con los genomas de los representantes de 53 poblaciones humanas modernas. En uno de los casos los investigadores detectaron huellas de cruce de especies. Según indican los autores del estudio, los melanesianos, que pueblan las islas al noreste de Australia, recibieron entre un 4 a 6% del material genético de los denisovanos.

Se concluyó que este grupo podría haberse expandido ampliamente en el continente asiático. Mientras, se habría estado cruzando de vez en cuando con el Homo sapiens. Según los científicos, por cada mil individuos se habría producido solamente unos 50 casos de cruce de especies.

Anteriormente, los científicos demostraron que los hombres de Neandertal también dejaron su huella genética en los genomas de los hombres modernos. Así, la contribución total de nuestros “primos” de finales de la época del Pleistoceno (40.000–50.000 años antes de nuestra era) constituiría cerca del 8%.

En el nuevo trabajo también fue descrita una muela encontrada en la misma cueva Denísova. A diferencia de la falange, que no tiene rasgos particulares, la muela se destaca por su tamaño bastante grande y parece, pero no se asemeja, a las muelas de Homo erectus y Homo habilis. A pesar de esto, los genomas mitocondriales de la falange y la muela son similares.

Los científicos todavía no establecen a los denisovianos como una especie o subespecie particular entre los homínidos.