Países se reúnen para resolver la 'cuestión de vida y muerte'

La XVII Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP 17) ha comenzado este lunes en la ciudad sudafricana de Durban. Unos 20.000 delegados y observadores de casi 200 países se reúnen hasta el próximo 9 de diciembre para abordar la gran amenaza para el planeta, que es el cambio climático.

La XVII Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP 17) ha comenzado este lunes en la ciudad sudafricana de Durban. Unos 20.000 delegados y observadores de casi 200 países se reúnen hasta el próximo 9 de diciembre para abordar la gran amenaza para el planeta, que es el cambio climático.

Una de las prioridades en Durban es avanzar en la renovación del Protocolo de Kioto, un acuerdo jurídicamente vinculante adoptado en 1997 en la ciudad japonesa, que fijaba objetivos para reducir la emisión de gases causantes del calentamiento global, aunque sólo obligaba a 37 naciones desarrolladas y a la Unión Europea.

EE. UU., el segundo país más contaminante del planeta, no ratificó el acuerdo, mientras China, el principal contaminador, está excluido por tratarse de una economía emergente. Conseguir un nuevo acuerdo sobre emisión de gases de efecto invernadero urge, porque el período de compromiso del Protocolo de Kioto expira en 2012.

En la inauguración de la reunión el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, agradeció a la ONU su "confianza en la capacidad de África para albergar esta conferencia". Zuma remarcó que el cambio climático "ya no es sólo un desafío medioambiental, sino un desafío para el desarrollo", que para muchas personas es "cuestión de vida o muerte".

Sin embargo, muchos expertos no confían en que el nuevo acuerdo sea firmado en Durban. Desde hace dos años, a partir del momento de la cumbre de Copenhague, quedó claro que la sociedad mundial no está lista para esto. Incluso se cree que la Conferencia de Durban será la última de su género, después de la cual el mundo tendrá que pasar varios años de “anarquía climática”, como lo llaman algunos medioambientalistas, hasta que el nuevo acuerdo sea alcanzado.

Si el pacto principal parece poco posible, los negociadores podrían centrar su atención en el objetivo que parece un poco menos complicado: crear el fondo que a partir del 2020 proporcionaría unos 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a los países pobres a adaptarse al cambio del clima, que cada año causa estragos en el planeta. Pero en las críticas condiciones actuales de la economía mundial, los representantes de casi 200 naciones no tendrán fácil la resolución del problema principal: el dinero.

En la imagen: Activistas realizan la 'Marcha para el futuro' de cara al arranque de la Conferencia sobre Cambio Climático en Durban, pidiendo “justicia climática”.