Gran cantidad de boro en un bólido de Marte evidencia su capacidad de engendrar vida

La alta presencia de boro en un meteorito marciano hallado en 2010 en la Antártida corrobora la idea de que en el Planeta Rojo pudo o puede surgir vida, opina un grupo de astrobiólogos de Hawái.
Los investigadores del Instituto de Astronomía, situado en Manoa, han descubierto notables concentraciones de este elemento en forma oxidada, es decir boratos, en las vetas de arcilla presentes en el bólido MIL 090030. Para el estudio usaron una pequeña sonda iónica: el instrumento que cuantifica los elementos e isótopos de los materiales a escala microscópica.

Los minerales contenidos en el meteorito, así como su composición química, evidenciaron su procedencia marciana. Sin embargo, la muestra contenía ocho veces más boro que el hallado en otras pruebas conocidas de la roca de Marte. 

La biología experimental desde hace años sabe que los boratos desempeñaron un papel clave en la formación del ácido ribonucleico (ARN), uno de los elementos fundamentales de la vida terrestre. En Marte, cree James Stephenson, un miembro del colectivo de Hawái, bien podían haber cumplido la misma función.

"Los boratos podían ser importantes para el origen de la vida en la Tierra, puesto que estabilizan la ribosa, que es un componente crucial del ARN y funcionan como portador de la información antes de la aparición del ADN", explicó el investigador.

Supuestamente las moléculas del ácido ribonucleico guardaban y transmitían la información genética entre los primeros organismos vivos. La propia sustancia podría haber aparecido como consecuencia de una evolución de naturaleza no orgánica. Y los boratos eran necesarios para estabilizar la ribosa: un monosacárido de cinco átomos de carbono, imprescindible dentro de la estructura del ARN.

Pruebas previas de laboratorio habían demostrado que, sin una abundancia de boratos en un 'caldo' original, los demás materiales químicos disponibles en la Tierra primitiva no habrían podido desarrollar este azúcar. Sin embargo, en presencia de algún borato la ribosa se producía de forma espontánea y se mantenía estable un largo periodo de tiempo, mantiene en  un comunicado el Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái.