"Uno nunca se termina de acostumbrar a que la gente se acuerde de ti. Fui, por ejemplo, el año pasado en diciembre a San Petersburgo a un festival de música y creía que la gente se habría olvidado de mí, ya llevaba cuatro años que no venía. Pero cuando llegué, había muchísima gente esperándome y fue todo un suceso ese concierto y me sorprendió que todavía se acordaran de mis canciones. [Quedé] muy agradecida, muy contenta. Pero uno nunca se acostumbra. En realidad siempre tienes ganas de volver para saber si continúa ese amor", confesó Oreiro.
"Sería un poco triste acostumbrarse a la fama. La fama es la consecuencia de lo que uno elige como forma de trabajo, como forma de expresión. Quizás cuando yo comencé con esta profesión hace ya muchísimos años, mi objetivo era crecer como artista, como cantante, no que me conociera mucha gente. Pero por supuesto que quería que mis canciones las cantaran en muchos lugares, [aunque] nunca imaginé que iba a llegar a Rusia", insiste la cantante.
"Tengo dos deseos fuertes en relación a Rusia. Uno es traer una línea de ropa que he hecho con mi hermana hace unos años ya y creo que a las mujeres rusas les encantaría. Y el otro deseo es poder hacer una coproducción de alguna serie que transcurra en Moscú o en parte de Rusia y también en Argentina", comentó Oreiro.