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"El propio Kim Jong-un quiere que EE.UU. ataque a Corea del Norte"

La estrategia que tiene en mente el líder norcoreano en su enfrentamiento con Washington puede resultar más sofisticada de lo que pueda parecer a primera vista.

Un conflicto entre Pionyang y Washington "está ahora más cerca que en ningún momento desde 1969", cuando pocos meses después de llegar a la Casa Blanca, Richard Nixon estuvo a punto de lanzar un ataque nuclear contra Corea del Norte después de que Kim Il-sung, el abuelo de Kim Jong-un, ordenara derribar un avión espía de Estados Unidos.

Afortunadamente, el entonces secretario de Estado del país, Henry Kissinger, intervino para detener el ataque, escribe el periodista Mark Seddon, conocido por ser el primer reportero extranjero en transmitir en directo desde la capital norcoreana en 2006.

Hoy, Kim Jong-un, que se erige a sí mismo "como el salvador de su nación", dice estar convencido de que "su país se enfrenta a la mayor amenaza existencial en casi 50 años". Su estrategia de victimización le lleva a apuntar constantemente a la amenaza que proviene de los ejercicios militares anuales de Corea del Sur para justificar todas sus acciones. Pero la pregunta que se hace todo el mundo es qué es lo que tiene realmente el líder norcoreano en mente.

'Plan de juego' de Kim

Seddon considera que Kim Jong-un intenta "chantajear al Gobierno de EE.UU. y probar hasta dónde puede ir para incitar al presidente Trump a realizar un ataque nuclear preventivo contra Corea del Norte". Si eso ocurriera, según los planes del líder norcoreano, "Pionyang tendría el fundamento moral" para pedir apoyo a China que, a su vez, se sentiría obligada a concederlo, "aunque sea por razones del interés propio".

El concepto de 'amenaza permanente' mantiene el orden cívico

El periodista británico asegura que el país está "preparado" para un potencial ataque, explicando que el sistema de metro de Pionynag se encuentra "lo suficientemente profundo como para ser utilizado como refugio nuclear". Además, Seddon afirma haber visto con sus propios ojos numerosos túneles en la frontera con Corea del Sur.

La gran ventaja del líder norcoreano consiste en la lealtad completa de su Ejército. Sus soldados "están dispuestos a luchar hasta la muerte", señala Seddon, además de recordar que el país recibió más bombas durante la Guerra de Corea que la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, "el concepto de 'amenaza permanente' mantiene el orden cívico".