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"Pionyang transformaría a Corea del Sur en un desierto incluso sin usar armas nucleares"

Dos expertos geopolíticos explican a RT por qué hay que priorizar los esfuerzos diplomáticos sobre los enfoques militares para solucionar la crisis coreana.

Resolver la crisis coreana por vías diplomáticas es lo que conviente a los intereses de todos, ya que en caso de un conflicto militar, Corea del Sur se convertiría en un desierto y otros países no involucrados directamente no estarían completamente seguros ante la posibilidad de recibir algún "misil perdido", señalan dos expertos geopolíticos.  

El profesor ruso Georgy Toloraya, un diplomático experto en Asia, afirmó a RT que todos saben bien que si Corea del Norte inicia una agresión, el conflicto militar que se desencadenaría supondría su destrucción completa e inmediata, "puesto que nadie puede negar el poderío militar de Estados Unidos".

"Sin embargo, los esfuerzos de EE.UU. de resolver el problema por la vía militar llevarían a un ataque de represalia por parte de Corea del Norte, que transformaría a Corea del Sur en un desierto", advirtió el experto, que señala que no haría falta recurrir al uso de armas nucleares para que ocurriera algo así.

La capital surcoreana está en el punto de mira de la artillería norcoreana, explicó, y los misiles de Pionyang, incluso sin ojivas nucleares, podrían alcanzar las instalaciones nucleares de su vecino del sur- hay una treintena de ellas cerca de la frontera entre ambos países- lo que convertiría en la totalidad del territorio de Corea del Sur en "no apropiado para la vida".

"Japón recibiría daños también, al igual que varias de las bases militares que EE.UU. tiene allí", subrayó Toloraya.

Componente accidental

El experto instó a disminuir la amenaza de un conflicto militar mencionando ejemplos históricos de guerras sangrientas que estallaron por casualidad o por error.

"Cuánto más alto es el nivel de armamento y de tensión en la península coreana, más probabilidades existen para que se produzca un giro accidental en los acontecimientos, con una consiguiente escalada", alertó.

Por su parte, el coronel general Leonid Ivashov, experto en historia militar, se centró un aspecto diferente al de los escenarios accidentales.

"Siempre existe un peligro cuando hay involucrados misiles imperfectos como los que usa Corea del Norte. Hay riesgos de que uno de ellos se desvíe de su curso y no alcance su objetivo", afirmó el militar a RT.

Subrayó que un conflicto abierto afectaría no solamente a las dos Coreas y a Japón, sino también a Rusia y a China. Pekín, "aunque no resultara perjudicada en el sentido militar, sufriría en otros aspectos", señaló.

"Debemos tratar de entender a Corea del Norte"

Ivashov responsabilizó a ciertas fuerzas en EE.UU. de desestabilizar la región, "de la misma manera que desestabilizaron Oriente Medio".

El militar sostiene que las iniciativas diplomáticas deben estar dirigidas tanto a Washington como a Pionyang "para que el primero no realice ejercicios militares y el último deje de realizar pruebas [nucleares y de misiles]".

"Debemos tratar de comprender a Corea del Norte. Lo que pide es una garantía de seguridad que nadie le ofrece. Es un Estado paria. Quiere salvaguardar su régimen, que existe, le guste o no a algunos. No quiere que EE.UU. realice maniobras conjuntas con Corea del Sur cerca de sus fronteras. Esto se puede resolver, pero en primer lugar debe haber voluntad por parte de EE.UU.", señaló Ivashov.

Moscú y Pekín han estado abogando por una estrategia de 'congelación doble'- el cese de las pruebas de misiles por parte de Pionyang a cambio de la suspensión de los ejercicios militares cerca de sus fronteras. Esta propuesta ha sido rechazado por Washington, cuyo Departamento de Estado defendió que EE.UU. y su aliado Corea del Sur tienen derecho a llevar a cabo estas maniobras conjuntas.