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El candidato perfecto del PRI

José Antonio Meade sería el perfecto candidato presidencial del PRI. Nadie como él para enarbolar la bandera de la corrupción y la continuidad.

Meade es un clásico 'tecnosaurio'. Se presenta como un "experto" supuestamente limpio, pero en realidad está metido hasta el cuello en las peores tropelías del régimen.

Inició su carrera política con Ernesto Zedillo, en el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB).

El IPAB se creó en 1998 para legalizar el enorme fraude bancario del Fobaproa en que el Gobierno había gastado más de 60.000 millones de dólares para rescatar a los banqueros con cargo al pueblo mexicano.

Posteriormente, Meade ocuparía altos cargos en el sector bancario también con Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Como secretario de Hacienda durante las elecciones presidenciales de 2012, Meade tuvo el pulso en todo momento de los recursos que fluían por el sistema financiero: las tarjetas Monex, el "acompañamiento" de Odebrecht a la campaña de Peña Nieto, el muy probable desvío de fondos públicos y la evidente triangulación de recursos privados.

La Comisión Monex de la Cámara de Diputados concluyó después de la elección que Peña Nieto había rebasado por lo menos 14 veces el tope de gasto de campaña. ¿Quién financió este enorme gasto ilegal?

Los enormes desajustes estructurales en la economía nacional también son responsabilidad de Meade: los gasolinazos, el raquítico crecimiento, la devaluación del peso, el endeudamiento exorbitante, los recortes al gasto educativo y el aumento en el gasto militar.

La enorme pobreza y desigualdad que hoy laceran al pueblo mexicano son culpa de la insensibilidad, la corrupción y la ineptitud de 'tecnosaurios' como Meade, Luis Videgaray y otros similares.

Meade es la viva imagen de la continuidad del régimen que ha malgobernado al país desde hace décadas. Sería un excelente representante del proyecto del PRI en 2018.