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La razón olvidada de por qué Pionyang no volvería "a la virginidad nuclear"

Los líderes de Corea del Norte "simplemente no confían" en que EE.UU. respete cualquier acuerdo que se pueda alcanzar, y tienen "muchas razones para tal desconfianza", sostiene un analista.

EE.UU. y sus aliados siguen persuadiendo y amenazando a Corea del Norte para tratar que renuncie a sus crecientes programas nucleares y de misiles balísticos, pero "es poco probable" que Pionyang "vuelva a la virginidad nuclear", estima el especialista en seguridad y defensa Ted Galen Carpenter en un artículo para The National Interest.

"La única manera de evitar una guerra de cambio de régimen"

Según el analista, Corea del Norte ha sido testigo de cómo Washington trata a adversarios no nucleares como Serbia e Irak, pero fue la intervención liderada por EE.UU. en Libia en el 2011 la que le mostró a Pionyang por qué lograr y conservar una capacidad de armas nucleares podría ser "la única manera confiable de evitar una guerra de cambio de régimen".

El experto recuerda que en el 2003, el líder libio Muammar Gaddafi firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear y acordó abandonar "el programa nuclear embrionario" de su país a cambio del levantamiento de las sanciones económicas. Sin embargo, su reconciliación con Occidente duró menos de una década, y en el 2011, Washington y sus socios de la OTAN lanzaron una intervención militar, que resultó ser "otra guerra de cambio de régimen" y que culminó no solo en el derrocamiento de Gaddafi, sino también en su tortura y ejecución "espeluznante".  

Este comportamiento de Washington y sus aliados en Libia "no dio ningún incentivo" para que Corea del Norte u otras posibles potencias nucleares abandonen sus ambiciones a cambio de promesas de normalizar las relaciones, asegura el analista, quien recuerda que Pionyang ha citado varias veces el episodio de Libia como una razón por la cual necesitaba una capacidad de disuasión, mientras que incluso algunos funcionarios de EE.UU. admiten que el episodio de Libia convenció a los líderes norcoreanos de que las armas nucleares son necesarias para la supervivencia del régimen.

"Duplicidad descarada"

La base para una diplomacia exitosa es "la reputación de credibilidad y confiabilidad de un país", sostiene Carpenter, agregando que a EE.UU. le preocupa que los regímenes autocráticos puedan violar los acuerdos que firman. Si bien "hay razones legítimas para la cautela", los líderes estadounidenses "también deben mirarse al espejo" cuando se trata de problemas de credibilidad, asegura el experto.

La conducta de Washington en Libia "fue un caso de duplicidad descarada", y no es sorprendente que ahora Pionyang y otros países consideren a EE.UU. como un socio de negociación poco confiable, opina el analista, para concluir que, aunque un acuerdo de desnuclearización "siempre fue una posibilidad remota", las acciones de EE.UU. en Libia "redujeron las perspectivas hasta hacerlas casi desaparecer".