El volumen de negocio entre Rusia y la UE asciende a 370.000 millones de dólares, mientras que entre Rusia y EE.UU. es de tan solo 26.000 millones de dólares. Por esa razón, algunos negocios y bancos europeos han presionado a la UE para impedir, o al menos suavizar, las sanciones, razón por la que a los líderes de la UE y de EE.UU. les habría resultado difícil fijar la nueva ronda de sanciones.
Según el diario, algunos representantes de empresas europeas están dispuestos a conservar relaciones muy estrechas con Rusia pese a la posibilidad de nuevas sanciones. "No tenemos que alejarnos de Rusia ni en el sector de energía, ni políticamente", dijo a 'The New York Times' el presidente del gigante petrolero alemán Wintershall, Rainer Seele. Según él, las "sanciones no ayudarán a nadie, y no solo afectarán a Rusia, sino también a Alemania y a toda Europa.
Gerhard Roiss, director de la petrolera austriaca OMV cree por su parte que "uno no puede hablar de sanciones si desconoce las consecuencias de éstas". Segun él, pese a las diversas crisis políticas de los últimos 50 años, "el gas natural nunca fue usado como el arma, y no tenemos que usarlo como tal".
Se espera que el lunes EE.UU. y la Unión Europea anuncien sanciones contra 15 ciudadanos rusos por la situación en Ucrania. Los líderes del G7 se mostraron a favor de establecer un nuevo paquete de sanciones económicas contra Rusia.