EE:UU. abandona los estímulos monetarios, pero tiene una auténtica "bomba monetaria"

La Reserva Federal ha anunciado que pone fin a su programa de flexibilización cuantitativa. Mientras algunos economistas aplauden la decisión, otros aseguran que no garantizará una recuperación económica más fuerte.
La Reserva Federal de EE.UU. anunció esta semana el fin de la política de estímulo monetario conocida como 'flexibilización cuantitativa', puesta en marcha en 2008 para estabilizar el sistema financiero, aliviar las hipotecas y fomentar el empleo y la inversión. 

Según el organismo, se ha producido" una mejora sustancial en las perspectivas del mercado laboral desde el inicio de este programa de compra de activos" y la recuperación económica estadounidense es sólida. Además, prometió mantener los tipos cerca de cero un "tiempo considerable". Sin embargo, la decisión ha generado visiones encontradas entre los economistas.

"Hay algunas mejoras, pero no podemos decir que se estén cumpliendo las expectativas", explicó Eldeen Al-Hammoury, jefe de estrategias de mercado en ADS Securities, en Euro News.

"El PIB está creciendo pero este se calcula en función de los inventarios, lo que no quiere decir que haya más ventas. La economía sigue siendo débil y de momento no se han presentado estrategias claras para lograr que mejore" recalcó.

En su opinión, la retirada de esta tercera ronda de estímulos podría afectar a los mercados de todo el mundo.

"No se trata solo de los mercados de Oriente Próximo, sino también de los mercados mundiales y especialmente los emergentes", dijo Hammoury.

¿Una bomba de relojería monetaria? 

El regulador se enfrenta ahora a otro problema: el exceso de reservas. El banco central estadounidense ha acumulado en su balance casi 4,5 billones de dólares en activos y deberá tener mucho cuidado en cómo deshacerse del exceso de reservas que, según los economistas, ronda los 2,7 billones de dólares.

"[Los expresidentes de la Reserva] Bernanke y Yellen han construido una bomba de tiempo monetaria de 2,7 billones de dólares" cuya explosión debe ser evitada, escribió el profesor de asuntos públicos de la Universidad de Texas Robert Auerbach en el 'Huffington Post'.

A su juicio, la Reserva debería vender bonos del Tesoro a largo plazo mientras reduce el interés que paga a la bomba monetaria. 

"Dejar que estalle esta bomba de relojería inundaría la economía con dinero lo que conllevaría a una rápida inflación y al caos económico", advirtió.

¿Fin definitivo de la compra de bonos? 

Otro asunto que se debate es si será necesario implementar otra ronda de flexibilización cuantitativa si la decisión de terminar con esta fracasa.

"No creo que la Reserva Federal empiece a comprar bonos de nuevo en un futuro previsible. El mercado de deuda pública y los préstamos hipotecarios se encuentran estables y apenas necesitan apoyo", subrayó el analista financiero de FxPro Alexánder Kuptsikevich al periódico ruso 'Vzgliad'. "Sin embargo", agregó, "si los indicadores macroeconómicos de la economía estadounidense caen de nuevo, es probable que la Reserva opte de nuevo por un estímulo adicional". 

Pero para Worth Wray, jefe de estrategias de una agencia de servicios de inversión,"sin otra dosis de estímulos, es probable que EE.UU. caiga en una recesión".

"Muchos estudios centrados en las compras de activos a gran escala coinciden en decir que funcionaron muy bien para evitar la deflación y estabilizar el sistema financiero durante la crisis de 2008, pero discrepan cuando tratan de decidir cuán eficaces han sido estos programas a la hora de impulsar el crecimiento desde entonces", escribió el analista económico Pedro Nicolaci da Costa en 'The Wall Street Journal'.