Alemania, acusada de haber provocado la crisis europea

La política laboral de Alemania durante las últimas dos décadas fue una de las causas de la crisis financiera desatada en Europa. Esta es la opinión recogida en un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asu

La política laboral de Alemania durante las últimas dos décadas fue una de las causas de la crisis financiera desatada en Europa. Esta es la opinión recogida en un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y a las relaciones laborales.

En particular, se critican las acciones del gabinete del ex canciller Gerhard Schröder en el año 2003. Entonces el Gobierno alemán ejecutó una serie de medidas para reducir los salarios en el sector industrial y de este modo bajar también los precios de las mercancías exportadas. Otros países europeos tuvieron que bajar sus sueldos también para nivelar la competitividad con Alemania, lo que estimuló la recesión.

La OIT aconsejó a Alemania que cese en su política de bajada de sueldos para aliviar la situación de su economía y las demás economías europeas. Mientras tanto, el Banco Mundial afirma que Europa tiene pocas probabilidades de tener una fuerte recuperación económica incluso en el caso de que se suavice la crisis en la región y se presente un leve crecimiento de la economía. El banco afirma que para sacar al continente de la recesión hacen falta reformas radicales.

El pronóstico del Banco Mundial para Europa

Respecto a la fuerza laboral, el informe destaca que en los próximos 50 años caerá en 50 millones de personas, lo que amenaza la capacidad de crecer de la economía europea. El envejecimiento y la reducción de la población apta para el trabajo no solo genera problemas de empleo sino que también supone una inversión de sumas considerables por parte de las autoridades, que deben suministrar cada vez más pensiones y tratamientos médicos, lo que complica el saneamiento de las finanzas públicas.

Según el pronóstico de esta institución, el nivel de la producción económica se mantendrá bajo hasta 2016 y los inversores seguirán siendo cautelosos mientras la deuda estatal y personal se esté reduciendo poco a poco. Además, la brecha entre los más productivos países del norte y los estados más débiles económicamente del sur y del este de Europa, no dejará de crecer.