Ex ejecutivo de Goldman Sachs: el banco está en bancarrota moral

Un ejecutivo de Goldman Sachs renunció públicamente a la firma y paralelamente la ha calificado de "tóxica" e irrespetuosa con sus clientes en un texto publicado este miércoles en un diario estadounidense.

Un ejecutivo de Goldman Sachs renunció públicamente a la firma y paralelamente la ha calificado de "tóxica" e irrespetuosa con sus clientes en un texto publicado este miércoles en un diario estadounidense.

"Puedo decir honestamente que el ambiente ahora es más tóxico y destructivo de lo que había visto", dijo Greg Smith en su último día en Goldman Sachs, después de casi 12 años trabajando en la entidad.

Smith, que renunció como director ejecutivo de Goldman Sachs y jefe del negocio de derivados en EE. UU., Medio Oriente y África, detalló la desintegración de la cultura de la compañía durante su estancia.

Clientes "marioneta"

"Me enferma cómo la gente habla de destrozar a sus clientes", escribe. "En los últimos 12 meses he visto cinco directivos diferentes referirse a sus clientes como 'marionetas' en correos electrónicos internos".

En 2008 Goldman estuvo entre los bancos rescatados con fondos públicos pese a las reiteradas acusaciones sobre sus prácticas empresariales, incluyendo ayudar a Grecia a esconder parte de su enorme deuda.

Un portavoz del banco, Michael Duvally, dio a conocer una postura que contradice la diatriba de Smith. "Estamos en desacuerdo con las opiniones expresadas, las cuales creemos no reflejan la forma en la que llevamos nuestro negocio", dijo Duvally, quien agregó: "En nuestra opinión, solo seremos exitosos si nuestros clientes lo son. Esta verdad fundamental está en el corazón de cómo nos conducimos".

Smith también expresó desacuerdos con la firma por no corregir el declive de su cultura corporativa, incluso después de una serie de escándalos que pusieron al banco bajo la lupa de los organismos de control financiero.

Para Smith, la decadencia de la cultura empresarial de la compañía ha sido la razón principal de su "bancarrota moral", y sentencia a los culpables diciendo que "cuando los libros de historia hablen de Goldman Sachs reflejarán que la compañía perdió su cultura bajo el mando del actual director ejecutivo, Lloyd C. Blankfein, y del presidente, Gary D. Cohn".