El derrumbe de EE. UU. ¿está al caer?

Cada día más y más expertos comparten la opinión de que los días de Estados Unidos están contados, aunque divergen sobre los plazos concretos y el origen del colapso irrevocable.

Varios analistas predicen un cambio de ciclo geopolítico de 500 años de duración que se traducirá en el dominio de Oriente y que condenará a EE. UU. a desempeñar papeles secundarios.

Desfile de soberanías

Los analistas consideran que las primeras evidencias del ocaso del imperio de EE. UU. vendrán acompañadas de problemas internos.

"Nada es imposible en una situación en la que, por ejemplo, la Texas petrolera cierra su frontera con Oklahoma y Arkansas, y California desencadena una guerra contra Arizona", asegura el politólogo y primer vicepresidente del Centro de Modelación de Desarrollo Estratégico, Grigori Trofimchuk, citado por la agencia de información Rex.

 “Lo más probable es que Estados Unidos, como el mayor deudor del mundo, entre en conflicto con su propia gente, lo que posibilitaría situaciones tales como un 'desfile de soberanías'", señala a su vez el politólogo Yuri Yuriev.

“Aquí Estados Unidos cayó en un círculo vicioso: no puede suprimir la democracia y la democracia a su vez no puede suprimir el malgasto. En resultado EE. UU. no tendrá que limitar los apetitos de sus ciudadanos, sino darles de comer algo, y parece que serán los cadáveres de otros países. Esto está preñado de conflictos en todo el planeta”, añadió.

EE. UU. se queda sin corona

La pérdida de la hegemonía mundial por parte de la primera economía mundial no deja lugar a dudas. Así lo señalan también tales figuras eminentes como Zbigniew Brzezinski, Robert Kagan, Joseph Nye Jr., Thomas Barnett, entre otros.

Nye,  por ejemplo, sugiere ante esta situación aprovecharse del dominio en el entorno de la información, aunque otros países ya son expertos en estos asuntos. Otros insisten en la búsqueda de un nuevo consenso con otros centros de poder para que  el orden mundial sea más o menos estable.

Sin embargo, nadie, incluso entre los aliados de Estados Unidos, desea seguir alimentando al "celador voraz", ya que el espectro de las posibles amenazas hace mucho que cambió, afirman los analistas.