La Troika examinará los ajustes griegos en medio de protestas contra los recortes

Los miembros de la Troika junto con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, examinarán en Atenas el estado de las cuentas públicas de Grecia y el nuevo plan de ahorro del Gobierno de cara a las próximas reuniones a nivel europeo.

Van Rompuy se reunirá con el primer ministro conservador griego, Andonis Samarás, en un encuentro preparatorio de las próximas citas europeas en las que todos tienen claro que se discute el futuro del euro: las reuniones del Eurogrupo la próxima semana en Chipre y en octubre en Luxemburgo, además de la cumbre europea extraordinaria prevista para noviembre.

También se espera que Van Rompuy mantenga algún tipo de contacto con los socios de la coalición, aunque no con el principal partido de la oposición, la izquierda radical de Syriza, grupo que ha tachado esta negativa de "insulto al pueblo griego". 

Esta reunión se realizará ante las fuertes protestas desatadas en la capital griega por los sectores de seguridad ciudadana. En ellas, miles de policías, guardacostas y bomberos han organizado simulaciones de suicidios para demostrar el daño que hacen las medidas de austeridad impuestas por los acreedores y seguidas por el ejecutivo.

Entre otros ajustes, Atenas tiene previsto bajar los salarios de los agentes del orden en casi 12 000 euros en los próximos dos años. 

Igualmente llegan a Atenas los jefes de misión de la Troika —Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI)— , después de que su equipo técnico emprendiera la semana pasada una nueva misión sobre el terreno. 

Estos representantes de las entidades externas, que han acordado dos gigantescos rescates para salvar a Grecia de la bancarrota, mantendrán reuniones con las autoridades del Gobierno griego para examinar las nuevas medidas de austeridad exigidas a cambio de la concesión de un nuevo tramo de ayuda financiera. 

Mientras España, otro país al borde del abismo financiero, parece sentir "cierto alivio" tras la decisión del Banco Central Europeo de calmar la presión sobre la deuda de los países más vulnerables de la zona. 

Así el bono español a 10 años ha bajado del 6% de interés, por primera vez desde mayo, y la prima de riesgo ha caído casi 40 puntos básicos, su nivel más bajo desde hace cuatro meses.