Gran Bretaña y la UE, ¿acabándose el dinero se termina la amistad?

El proyecto de presupuesto de la UE para 2014-2020 decepcionó al primer ministro británico, David Cameron, que no apoya el aumento de los gastos la UE. ¿El bloque está al borde de la escisión?
¿Gastar o no gastar? Esta pregunta surge en los debates del Parlamento europeo sobre el presupuesto común para el periodo 2014-2020. Y es que una de las principales piedras con la que chocaron los 27 fue la exigencia británica de reducir el gasto previsto en el plan fiscal. Gran Bretaña también se manifiesta en contra del aumento del presupuesto de la UE para el año 2013 en el 6,8%, e insiste en congelar el gasto al nivel de 2011.

El primer ministro británico se ha mostrado inflexible pocas horas antes de que se iniciara el jueves la reunión del Eurogrupo, condenada a ser corta. Fuentes diplomáticas informaron de que en la UE se han empezado a estudiar las posibilidades legales y técnicas para poder aprobar el presupuesto sin el voto de Gran Bretaña. En este caso, el presupuesto sería aprobado anualmente por el voto de la mayoría.

Gran Bretaña calificó esta idea de un duro golpe y la élite política del país, el segundo mayor contribuyente al presupuesto general, se empieza a preguntar qué gana Londres estando en la Unión Europea.

Entre tanto, la sociedad británica se ha dividido en aquellos que quieren ver su país fuera de la UE y otros que al contrario, por muchas razones ven positivo la integración en la comunidad.

Desde el punto de vista económico, la Unión Europea atraviesa uno de los desafíos más arriesgados de toda su existencia. Y los estados de ánimo en la comunidad británica ilustran el refrán que dice que acabándose el dinero se termina la amistad.