Max Keiser: "La divisa digital bitcoin planta cara a la tiranía financiera"

La divisa bitcoin, cuya circulación ha superado ya el valor total de 1.000 millones de dólares, ya está "lista para afrontar la tiranía financiera". Algunos analistas se preguntan cuánto tardarán los Gobiernos en intervenir para frenar su éxito.
"No es casual que el bitcoin apareciera en el mismo momento en el que mucha gente empezó a opinar que los Gobiernos, en particular el de EE.UU., habían asumido demasiado control”, opina Max Keiser, presentador del programa 'Keiser Report' en RT.  

Según Keiser, la Ley Patriótica y la Ley de Autorización de la Defensa Nacional son claros ejemplos de la extralimitación de poderes por parte del Gobierno estadounidense, al tiempo que muchos sostienen que los "controles y contrapesos" incorporados en la Constitución de EE.UU. no lograron proteger a los ciudadanos de los intereses de los monopolios y los belicistas.

Los defensores del bitcoin están armados y listos para atacar en cualquier momento la creciente intolerancia del poder"  
Mientras que en EE.UU. "los defensores del derecho a la posesión de armas para protegerse de los tiranos han fracasado en su lucha, los simpatizantes del bitcoin han tenido éxito en su llamada a 'armarse' con la divisa virtual, ya que ellos también creen que es necesario protegerse de la tiranía, en este caso de la tiranía financiera".

"Los defensores del bitcoin están armados y listos para atacar en cualquier momento la creciente intolerancia del poder", indicó Max Keiser, que agregó que todo el mundo debe seguir este ejemplo y preparar un plan de acción como el de la divisa digital, que gana cada vez más popularidad.

El bitcoin es una moneda descentralizada creada en 2009 que debe su nombre a la red de tipo P2P que le da soporte. A diferencia de la mayoría de las divisas, el bitcoin no está regulado por ninguna institución -como un banco central-, sino que depende de una base de datos distribuida.

Su gran ventaja ante otras divisas consiste en que nunca habrá más de 21 millones de unidades -aunque estas son fraccionables-, lo que la blinda contra la inflación. Algunos expertos incluso creen que podría sustituir al euro en caso de que la moneda europea fracasara. 

La popularidad de este sistema de pago se debe a que es sencillo, rápido, excluye intermediarios -a diferencia del sistema bancario- y abarata cualquier tipo de compra, venta, donación o transferencia. Centenares de tiendas digitales y servicios de alojamiento de sitios web ya han adoptado este sistema de pago.

La cotización de la moneda depende de la demanda y es susceptible a fluctuaciones. En noviembre del 2011 la moneda cayó a su mínimo histórico, por debajo de dos dólares la unidad, por lo que muchos dudaban que se mantuviera. Sin embargo, se recuperó en 2012 y despegó este año.