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El sanatorio de Hitler y Hoenecker: del esplendor a la ruina y el abandono

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Camas oxidadas, edificios cubiertos de enredaderas, pasillos vacíos con paredes llenas de grafitis y pintura descascarillada es lo que queda de un gigantesco hospital donde una vez recibió tratamiento el líder nazi Adolf Hitler.
Durante la Gran Guerra, Beelitz-Heilstätten, conocido como sanatorio Beelitz, se convirtió en un hospital militar, en el que un joven Adolf Hitler recibió tratamiento por una lesión muscular producida durante la batalla del Somme, en 1916.

Beelitz-Heilstätten, un complejo hospitalario con 60 edificios al suroeste de la capital alemana, fue construido en el siglo XIX por iniciativa del Instituto Nacional de Seguros de Alemania, para ayudar, fundamentalmente, a tratar al creciente número de pacientes con tuberculosis que había en Berlín.

El complejo funcionaba como un pequeño pueblo y tenía una oficina de correos, un restaurante, una panadería e incluso su propia central eléctrica. A pesar de la crisis económica después de la Segunda Guerra Mundial, Beelitz-Heilstätten continuó siendo un referente mundial en el tratamiento de la tuberculosis.

Durante la Segunda Guerra Mundial, varios de sus edificios fueron bombardeados por las fuerzas aliadas y en 1945 fue ocupada por las fuerzas soviéticas y permaneció funcionando como hospital militar soviético, incluso después la reunificación de Alemania en 1990. El Ejército soviético se retiró de Beelitz-Heilstätten en 1995, después de lo cual se hicieron varios intentos de privatizarlo sin éxito. Finalmente, en 2000, las últimas salas que continuaban activas en Beelitz-Heilstätten se cerraron y desde entonces el complejo está completamente abandonado.
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