En el Museo del Krémlin de Moscú, desde el 30 de marzo, se podrán ver las obras del artista soviético Vasili Konovalenko, continuador de las tradiciones de Fabergé y Denísov-Uralski. Hace renacer la técnica del mosaico tridimensional florentino que se perdió en los tiempos soviéticos. Logró extraer las mejores calidades de las piedras preciosas rusas y creó una singular galería de imágenes históricas y folclóricas. Al artista, que tuvo que emigrar de la URSS en 1981 a EE. UU., le llaman el 'Fabergé del siglo XX'. En el Nuevo Mundo fundó su marca propia, Vasily Konovalenko Art, que ahora encabeza su esposa Anna. Es a ella a quien el maestro dedicó todas sus obras maestras.











